PAMPLONA, España (EFE).— El Real Madrid ha entonado el alirón como campeón de Liga en la trigésima quinta jornada al ganar a Osasuna en Pamplona (1-2), con una épica remontada con 10 jugadores durante toda la segunda parte, tras verse por debajo en el marcador en el minuto 83 y vencer con dos goles en el 87’ y el 89’.
Los blancos se aseguraron el campeonato, pese a jugar toda la segunda mitad con 10 hombres tras la expulsión en el 46 de Cannavaro, tras remontar el gol de penalti de Puñal en un increíble final con los tantos de Robben e Higuaín.
El primer tiempo fue ganado a los puntos por el equipo local, que controló el balón y llevó la iniciativa ante un Madrid que dio la sensación de conformarse con el punto.
La llegada más peligrosa de la primera mitad la fabricó Robben, curiosamente en el primer minuto del partido, pero su centro no lo pudo aprovechar Saviola ante el marcaje de Cruchaga.
Diarra también lo intentó con un lanzamiento lejano que despejó a córner Ricardo, mientras que Osasuna evidenció sus problemas de pegada pese a las situaciones de disparo de Portillo y Vela.
La segunda parte comenzó con la expulsión de Cannavaro al primer minuto de la reanudación, lo que obligó a Bernd Schuster a sacrificar a Saviola por Torres.
Tras unos minutos locos, con varias tarjetas en pocos instantes, el Real Madrid digirió mejor el cambio de escenario, curiosamente pese a jugar con uno menos.
Así llegó la ocasión más clara del encuentro, un lanzamiento picado de Sneijder que se estrelló en el larguero.
José Ángel Ziganda movió pieza para pasar a jugar con dos delanteros (Kike Sola y Pandiani), mientras que Schuster puso en liza a Higuaín en sustitución de un apagado Raúl González.
Sin embargo, Osasuna no estuvo fino y no se encontró cómodo, al revés que los blancos, que disfrutaron de sus mejores minutos, si bien no "mataron" a la contra y los locales acariciaron la victoria al marcar de penalti, por mano de Heinze, transformado por Puñal en el minuto 83.
No obstante, la crueldad se cebó con Osasuna y el Real Madrid acabó a lo campeón con goles de Robben, de cabeza a balón parado, y de Higuaín, en una potente volea.















