A Jessica Mendoza la adorna su figura latina y la endulza su espíritu estadounidense.
Ella es una mexicoamericana que disfruta de sus dos herencias culturales, y que encontró en el softbol la plataforma ideal para cumplir sus sueños.
Mendoza no se conforma con la medalla de oro que ya ganó en Juegos Olímpicos, y quiere repetir en Beijing 2008, donde luchará desde el jardín izquierdo para que la selección de softbol de Estados Unidos vuelva a repetir en el podio.
Sin embargo, la carga no ha sido suave. Jessica tomó su maleta en enero y se internó en una gira que la llevará por 48 ciudades de Estados Unidos antes de cumplir su última escala en China, donde ya preparan los bates para tratar de apalear a sus rivales.
Ella es el último eslabón de una familia de Chihuahua que hace años se afincó en California.
De padre mexicano y madre estadounidense, afirma que visitar territorio asiático en estas justas se ha convertido en uno de sus sueños hecho realidad.
"Mi abuelo llegó de Chihuahua a California hace mucho tiempo. Yo nací en Camarillo y estudié en Stanford, donde obtuve un master en Educación. Comencé a jugar softbol desde los 7 años, pero solamente hace cinco me hice profesional. Ahora queremos defender el oro que ganamos hace cuatro años", sintetizó Mendoza.
Esta softbolista ganó las medallas de plata en torneos panamericanos y mundiales [2005] , pero su mejor carta es la medalla de oro obtenida en Atenas [2004] y la nominación como la Atleta del Año de su Federación en 2006.
DE VIAJEEl equipo completo de softbol recibió en un intermedio del juego de los Dodgers, los uniformes que utilizarán en la justa olímpica.
Irónicamente, los Juegos Olímpicos que se realizarán en Beijing también podrían despedir esta disciplina definitivamente.
Mendoza ha sabido patentar en la selección el jardín izquierdo. Según sus compañeras, además de ejercer un liderazgo por naturaleza, posee reflejos felinos que la convierten en una garantía para la custodia de su sector.
Ella se resume como una persona exigente hasta en la comida.
"A mí me gusta la comida mexicana, pero soy muy delicada con eso. No me gusta la comida de restaurantes que se dicen mexicanos y no lo son. En mi casa, mi abuelo es el que nos cocina a veces, hace algunos estofados con chorizo y otros platillos que no recuerdo el nombre, pero que me gustan mucho. Ese tipo de comida sí me gusta. Me gusta ser original y auténtica", afirma Mendoza.
Y afirma que, aunque no habla español, no ha perdido su herencia mexicana, ya que se mantiene al tanto de lo que pasa en el softbol mexicano.
¿Te sientes rara cuando juegas contra México?
"La verdad es que no. Nosotras jugamos ante México en un torneo preliminar, pero aunque me identifico con el país, estoy defendiendo a mi selección y no sentí nada raro cuando ganamos. Mi hermana, de hecho, tuvo la oportunidad de jugar para México, pero no encontró un plan de desarrollo a su conveniencia", sostuvo.
Y aparte de sus dos amores, el softbol y su esposo, Mendoza también se declara una aficionada empedernida de los Dodgers.
"Yo crecí en un pueblo pequeño donde hay muchos latinos, y por eso no me perdí de mi cultura, aunque me cuesta mucho hablar español".
"Los Dodgers son parte de mi infancia, siempre he seguido de cerca lo que pasa con este equipo. Ahora compartir con ellos fue muy importante, precisamente porque ya nos vamos de viaje. Mi jugador favorito es Nomar Garciaparra, quien es un gran ser humano", finalizó.















