Poco a poco los jugadores se fueron dispersando hacia distintas direcciones: los de Pachuca, Leobardo López, Jaime Correa y Fausto Pinto, estuvieron siempre juntos y compraron su boleto de taxi para irse casi al final de todo el grupo, al igual que los elementos del Santos.

El Tricolor ya no volverá a juntarse en lo que resta del 2008.

Y lo que viene para el seleccionado nacional, con Eriksson al frente todavía, es la etapa más difícil previa a Sudáfrica, el hexagonal final que arranca en febrero y donde ya están instaladas las selecciones de EEUU, Trinidad y Tobago, Costa Rica, El Salvador, Honduras y, de rebote, la de México.