MÉXICO, D.F.— Se salvaron de ser fuertemente abucheados gracias a la tempranísima hora en que llegaron.
La selección nacional de futbol regresó a México a las 2:00 de la madrugada de ayer, escasas horas después de la derrota ante Honduras en San Pedro Sula, justo cuando el aeropuerto capitalino se encontraba desierto.
Si acaso unos cuantos empleados de limpieza de la terminal aérea aguardaban el momento de poder ver de cerca a los jugadores y el técnico, quienes no pudieron ganar como visitantes en toda la fase de grupos de la eliminatoria de Concacaf.
¿Aficionados?, prácticamente ninguno.
Caras largas, muy pocas palabras de los jugadores y de Sven-Goran Eriksson.
Los seleccionados se juntaron detrás de la puerta del área de migración, para ahí despedirse, romper filas y después salir en buen grupo para "unidos" enfrentar a los medios que ahí los esperaban.
"Ahí está el técnico, el Robocop ése", mencionó uno de los empleados de limpieza del aeropuerto, al momento de percibir a Eriksson a la distancia, tras esas puertas de migración.
El sueco, con maleta en mano, se negó a hablar de la derrota ante los catrachos a su llegada al país.
Intentó burlar a la prensa y aceleró su paso, pero llegó el momento en que se vio completamente rodeado de reporteros y tuvo que detenerse un poco.
"No comments, no comments [sin comentarios]", repitió una y otra vez el estratega del Tricolor ante los constantes cuestionamientos de los periodistas.
Rafael Márquez ignoró por completo a la prensa que lo abordó, y sólo hizo una mueca que denotaba que no pensaba contestarles.















