La Asociación Americana de Psiquiatría publicó nuevos parámetros que proponen cambiar la definición y la forma en que se diagnostica el autismo.
Aunque los expertos aún no saben el impacto que estos cambios tendrían en los servicios que reciben los niños autistas, coinciden en que podría ser devastadores si algunas personas son expulsadas de esta categoría.
El autismo no es una enfermedad que tenga marcadores biológicos definidos, sino que su diagnóstico se basa en un conjunto de conductas. En términos sencillos, esto significa que no hay una anormalidad física o genética, sino que el diagnóstico proviene de un análisis de la interacción con otras personas, la conducta y el nivel de desarrollo mental.
Problemas a enfrentar
Se teme que los cambios que analiza la Asociación Siquiátrica podrían invalidar el diagnóstico de personas que no reúnen todos los requisitos, pero que presentan algún nivel de anormalidad en su comportamiento. Si sucede esto, estas personas podrían perder los servicios disponibles a través de diferentes programas de ayuda estatales o los que están cubiertos por las aseguradoras de salud.
La Dra. Rachel Findel, directora de investigaciones de autismo de la organización Intercare Therapy, ubicada en Los Ángeles, dijo que los doctores que están proponiendo los cambios son expertos respetados por sus colegas y que éstos responden a nueva investigación con 375 personas.
"No estamos seguros cómo estos cambios podrían afectar. Me encantaría poder prever el impacto en los cambios para diagnosticar, pero en estos momentos no creo que alguien tenga una respuesta definitiva", dijo la Dra. Findel.
Las personas con autismo tienen retos en las áreas de socialización, comunicación y conducta. Cada uno de estos marcadores varía en severidad.
Nuevos parámetros evaluativos
Actualmente para ser diagnosticado con autismo, la persona necesita tener un comportamiento diferente en las siguientes áreas: impedimentos sociales; comunicaciones; y conducta.
La nueva definición establecería un espectro de desorden autístico con base en cuatro puntos: limitantes en la comunicación social e interacción que hace difícil o imposible la reciprocidad, el afecto, contacto visión, entre otros; comportamiento de patrón repetitivo que limita el interés de la persona; los síntomas deben estar presentes desde la niñez; y, la presencia de los anteriores afecta la vida diaria.
Para ser diagnosticado con autismo, la persona tendría que presentar todas las anteriores.
Ashley Bennett, analista de comportamiento y directora clínica del centro de ayuda de autismo Intercare Therapy, explicó que uno de las formas más frecuentes de diagnosticar autismo es la presencia de comportamiento repetitivo como movimiento de las manos o brazos y la falta de interacción social con las personas a su alrededor.
"Hay estereotipos que se siguen para diagnosticar autismo… no tenemos una bola de cristal para saber si estos nuevos parámetros harían más difícil el diagnóstico", dijo Bennett, quien trabaja directamente con las familias de niños autistas en Los Ángeles.
Aumentan casos hispanos
Arnon Heller, director ejecutivo de esta organización, dijo que más de la mitad de los pacientes son niños latinos y que no es una sorpresa que hayan más personas afectadas en zonas hispanas.
Según datos oficiales del Departamento de Salud de California del 2010, la incidencia de autismo en niños latinos ha incrementado en un 350%, comparado con un 80% en los niños caucásicos.
Findel recordó que las diferencias culturales entre ambos grupos afectan el acceso a terapias que ayuden a los niños afectados y que la carencia de terapias impiden la recuperación del pequeño.
Las compañías aseguradores estarán obligadas a pagar por terapias para personas autistas a partir del 1 de julio del 2012.
Recursos
Para más información sobre autismo puede visitar la página web www.intercaretherapy.com.
Para obtener una copia de los cambios propuestos puede visitar la página www.dsm 5.org/ProposedRevision/Pages/proposedrevision.aspx?rid=94#






