El cuerpo está adiestrado para decir cuándo hemos tenido suficiente, pero eso no pasa cuando comemos algo rico. (Foto: Suministrada)
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Las grasas suministradas fueron ácido palmítico, grasas monoinsaturadas y ácido oleico. El ácido palmítico es una grasa saturada común en alimentos como la mantequilla, queso, leche y carne. El ácido oleico, por su parte, es una de las grasas no saturadas más comunes. El aceite de oliva y las semillas de las uvas, por ejemplo, son ricos en ácido oleico.

 

Los investigadores encontraron que el ácido palmítico disminuyó la capacidad de la leptina e insulina, ya que se encuentra en alimentos altos en grasas saturadas.

 

Clegg dijo que a pesar de que el estudio se llevó a cabo en ratones, se recomienda a las personas limitar su consumo de grasas saturadas, pues son las que hacen que uno coma más.