Dejaron por tres horas sus lechos de enfermos para participar de un taller de arte que les ayuda a olvidarse de sus dolencias, socializar con otros niños y descansar por un momento de doctores y enfermeras que les suministran inyecciones y medicamentos que restauran su salud.
Por casi una década, un taller de arte se efectúa dos veces a la semana en los pabellones del Miller Children’s Hospital de Long Beach bajo la dirección de Dennise Clayton-Leonard, impulsadora y coordinadora del programa de terapia con música y arte del mencionado nosocomio infantil.
Sin embargo, durante este mes de octubre, los talleres de arte se programaron en las tardes de los días miércoles, viernes y domingos con un propósito especial: darle a los menores la oportunidad de conocer a artistas locales que voluntariamente donan su tiempo para enseñarle a los pequeños pacientes cómo crear arte reciclado.
Moviendo sus manos con algo de dificultad por las agujas que la conectaban a una bomba de goteo de suero, Brianda Salazar, de 15 años de edad y natural de México, creó dos cuadros con diferentes clases de conchas y piedras marinas que pegó con balance en la parte inferior de una cartulina que pintó totalmente de un tono azul degradado.
"Así me imagino yo el fondo del mar", dijo la adolescente, algo ensimismada en su obra de arte. "¡No sé! Tal vez tenga menos conchas y piedras y más peces".
Según contó su mamá María López, la menor —quien padece de distrofia muscular— tiene más de dos semanas hospitalizada a causa de una complicación respiratoria que se le presentó por su misma enfermedad.
"A [Brianda] le gusta pintar mucho. Ella es muy artística. Puede pasar horas y horas sentada pintando, sin decir nada ni incomodarse", agregó la progenitora, con voz baja para no interrumpir el sonido de unas notas melódicas que salían de un piano y daban tranquilidad y armonía ambiental al salón de arte donde los pequeños trabajaban.
Precisamente de eso se trata el programa. De acuerdo con Clayton-Leonard el objetivo principal de la terapia de música y arte es brindarle a los menores un un momento del día donde puedan ocupar sus mentes en la creatividad artística, un ejercicio que les ayuda a disminuir por un par de horas la intensidad de un dolor y minimizar la tristeza que algunos sienten al verse enfermos y limitados en una cama de hospital.
"La terapia también sirve a los padres y tutores que acompañan durante el día o la noche a los menores hospitalizados", apuntó la directora del programa.
Richard de Carlo, administrador del Hospital Infantil Miller, explicó a La Opinión que las 1,400 piezas de arte que elaboran los menores bajo la guía de los artistas locales serán exhibidas en el nuevo pabellón infantil del hospital, construido con conciencia ecológica.
"Como hospital comunitario pensamos que era mucho mejor decorar el nuevo pabellón — que será inaugurado en diciembre — con cuadros elaborados por los mismos menores internos … y qué mejor que haber invitado a nuestros artistas locales para que le enseñaran a los niños cómo trabajar con elementos naturales que reflejen los temas asignados a cada uno de los tres pisos de nuestro nuevo hospital: arena, jardín y fondo del océano", expresó De Carlo.
El fotógrafo y pintor Michael Stearns, con estudio y galería de arte en Long Beach, fue uno de los artistas que se unió a los talleres de arte especial que desarrolla en estos días el Hospital Infantil Miller. A él le tocó explicarle a los menores cómo incluir en sus obras las conchas y las piedras que integran el hábitat del fondo del mar.
"Este es un trabajo voluntario muy gratificante", dijo Stearns. "Qué más que ver por un momento las caras felices de estos niños".