La niña Brianda Salazar con el artista voluntario Michael Stearns y Dennise Clayton-Leonard, del hospital. (FOTO: Patricia Prieto/La Opinión)
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Dejaron por tres horas sus lechos de enfermos para participar de un taller de arte que les ayuda a olvidarse de sus dolencias, socializar con otros niños y descansar por un momento de doctores y enfermeras que les suministran inyecciones y medicamentos que restauran su salud.

Por casi una década, un taller de arte se efectúa dos veces a la semana en los pabellones del Miller Children’s Hospital de Long Beach bajo la dirección de Dennise Clayton-Leonard, impulsadora y coordinadora del programa de terapia con música y arte del mencionado nosocomio infantil.

Sin embargo, durante este mes de octubre, los talleres de arte se programaron en las tardes de los días miércoles, viernes y domingos con un propósito especial: darle a los menores la oportunidad de conocer a artistas locales que voluntariamente donan su tiempo para enseñarle a los pequeños pacientes cómo crear arte reciclado.

Moviendo sus manos con algo de dificultad por las agujas que la conectaban a una bomba de goteo de suero, Brianda Salazar, de 15 años de edad y natural de México, creó dos cuadros con diferentes clases de conchas y piedras marinas que pegó con balance en la parte inferior de una cartulina que pintó totalmente de un tono azul degradado.

"Así me imagino yo el fondo del mar", dijo la adolescente, algo ensimismada en su obra de arte. "¡No sé! Tal vez tenga menos conchas y piedras y más peces".

Según contó su mamá María López, la menor —quien padece de distrofia muscular— tiene más de dos semanas hospitalizada a causa de una complicación respiratoria que se le presentó por su misma enfermedad.