Un pedazo de pastel siempre es un placer, pero no tiene que ser uno de culpabilidad.

Al hacer un cake —pastel o bizcocho, dependiendo de como le llame— hay algunas cosas que se pueden hacer para darle a la receta una revisión saludable. Este pastel de calabaza, arándanos y especias, por ejemplo, es una delicia rica pero saludable que utiliza trucos que se pueden aplicar fácilmente a otras recetas.

Primero, la mitad de la harina blanca puede ser substituida por la variedad blanca de trigo entero, lo cual aumenta el contenido de trigo integral sin añadirle los sabores astringentes que algunos asocian con este tipo de ingrediente.

La harina blanca de trigo integral tiene el mismo valor nutricional de la harina integral tradicional, pero con un color y un sabor más ligeros. Como la harina integral tradicional, la harina blanca integral requiere una cantidad mayor de líquido y algunas recetas creadas para la harina regular requerirán ajustes si se hace la substitución.

Segundo, el puré de calabaza enlatado hace la doble labor de darle un sabor clásico y reemplazar todo el aceite excepto 1/3 taza. Esta combinación mantiene al cake jugoso y suave, mientras reduce el contenido graso.

Para muchas recetas de cakes y panes rápidos, especialmente aquellas de sabores complejos como el chocolate o el jengibre, se puede usar purés de frutas para reemplazar hasta tres cuartas partes de la grasa.

El puré de manzanas o el de ciruelas pasas (el cual se consigue comercialmente enlatado), funcionan mejor porque contienen mucho líquido y pectina, que como las grasas cubren las partículas de almidón de la harina y evita que forme los glutenes que hace que los productos horneados queden pegajosos.