Antes de iniciar algún tipo de conversación sobre tu problema con el representante de la entidad de préstamo de tu hipoteca, prepárate. Apunta tus ingresos y tus gastos, y calcula el valor neto de tu amortización o acumulación hipotecaria. Para calcular el importe del valor neto acumulado, calcula el precio de mercado y réstale el saldo de tu primera hipoteca, y si tuvieras una segunda hipoteca o un préstamo sobre la acumulación hipotecaria, también réstale ese saldo. Luego, responde y anota:
n ¿Por qué motivos incumpliste el pago de tus mensualidades hipotecarias?
n ¿Tienes algún documento que demuestre los motivos de tus atrasos?
n ¿De qué manera intentaste resolver este problema?
n ¿Tu problema es temporal, de largo plazo o permanente?
n ¿Cuáles son los cambios que prevés para tu situación, a corto y a largo plazo?
n ¿Cuáles son los otros asuntos financieros que podrían estar impidiéndote ponerte al día con los pagos de tu hipoteca y cumplir con los pagos?
n ¿Qué te gustaría que sucediera?
n ¿Deseas conservar la casa?
n ¿Qué tipo de acuerdo de pago sería el más factible para ti?
Durante el proceso de prevención de ejecución hipotecaria, haz esto:
n Anota todas las comunicaciones que mantengas con el representante de la entidad hipotecaria, incluyendo fechas y horas de conversaciones, tipo de contacto (personal, por teléfono, e-mail, fax o correo postal), nombre del representante de la institución de préstamo y resultados de las comunicaciones.
n Dale seguimiento por escrito a todas las conversaciones que mantengas con el representante de la entidad que administra tu préstamo enviándole una carta con el detalle de lo tratado verbalmente. Envía tu carta por correo certificado "con acuse de recibo" (return receipt requested) para tener un comprobante de la recepción de tu correspondencia. Conserva una copia de tu carta y de los documentos adjuntos.
n Cumple todos los plazos que te otorgue la entidad que administra tu préstamo.
n Permanece en tu casa durante el proceso de prevención, porque si te mudas es posible que no puedas beneficiarte de ciertos tipos de asistencia. Si alquilas tu casa, esta dejará de ser tu residencia principal y pasará a ser una propiedad de inversión. Lo más probable es que esta situación te impida acogerte a los beneficios de cualquier otro tipo de asistencia adicional que pudiera brindarte el administrador de tu préstamo para intentar resolver tus problemas. Si haces esto, asegúrate de que el monto de la renta recibida por el alquiler sea lo suficientemente considerable para ayudarte a obtener un préstamo y cumplir con los pagos.