Cinco consejos que debes tener en cuenta a la hora de seleccionar el sitio donde vas a pasar más felizmente tus años de jubilación
Para muchas personas —sobre todo latinos que viven hacia las zonas norteñas de Estados Unidos— la palabra “jubilación” les suena a climas más soleados donde no tener que palear nieve en el invierno y donde regresar a un ambiente más parecido al de nuestros países de origen. Otros, sueñan con una cabañita en las montañas, y hay quienes ansían pegarse al timón de una casa móvil para recorrer el país. Sin embargo, a pesar de que tienen tantos años para pensarlo, gran cantidad de jubilados cometen errores fatales al decidir dónde vivir sus años de retiro. Para evitar equivocaciones que podrían acabar costando mucho dinero y molestias, sigue estas cinco recomendaciones básicas:
1. Decídete y prueba — Múdate temporalmente al sitio donde quieres vivir. Idealmente, alquila allí una vivienda durante seis meses a un año, o menos de acuerdo a tu presupuesto, pero no menos de una semana. Así comprobarás si te sentirías bien en ese sitio viviendo allí permanentemente. Muy importante: no aceptes automáticamente que tu lugar preferido de vacaciones sería tu lugar de retiro ideal. Si te pasas dos semanas todos los años en ese sitio, prueba mudándote seis meses y mira a ver si resistes el clima post-temporada, la multitud de turistas y la calidad (o no) de los servicios. Buena idea suscribirte al periódico local para que veas cómo se desarrolla la vida diaria.
2. Calcula tu espacio de vivienda — Es cierto que ahorrarás si te buscas una casa o apartamento más pequeño, pero si exageras podrías sentirte incómodo. Si son solo tú y tu cónyuge, consideren tener al menos tres habitaciones para visitas de hijos, nietos o amigos. Recuerda todos los “tarecos” que necesitan armarios, y si quieres seguir trabajando un poco desde casa, mantén un pequeño estudio.
3. Considera el clima —Miles y miles de personas se retiran a vivir a la Florida… y uno de cada tres de ellos acaba mudándose de allí después. El paraíso de dos semanas al año puede convertirse en infierno si hay que aguantarlo durante 12 meses, así que piensa bien si el clima que ansías es el perfecto para el año entero. Y así con otros sitios del país ¿Vas a extrañar el cambio de las hojas? ¿Podría la humedad empeorar tu artritis? ¿Les temes tanto a los temblores de tierra que cada sacudoncito te aterroriza? Piensa bien todo esto antes de hacer tus maletas.
4. ¿Quiénes te rodean? — Es importante tener un fuerte círculo social en la tercera edad, y por eso muchos jubilados se mudan a sitios donde sus amigos se han establecido. Sin embargo, eso no te vale la pena si no puedes costear los gastos de vivir en un lugar demasiado caro, donde no puedas conseguir el empleo suplementario que planeabas o donde estés demasiado lejos de tus hijos. Asegúrate de calcular tus verdaderas necesidades y prioridades.
5. Regreso a las raíces — Gran cantidad de latinos sueña con retirarse para regresar a su tierra natal, o en general a un país donde puedan ahorrar el dinerito de su pensión. No es mala idea, pero antes visita ese lugar y experimenta en el terreno. Averigua bien los costos de comprar o alquilar casa, el nivel del delito en el área, lo bueno y malo de su clima, su estabilidad política, los servicios de salud, el acceso a actividades, el transporte y el costo de los productos. Además, infórmate sobre sus sistemas de comunicación (fax, teléfono, Internet, correo) y transporte, y acerca de la seguridad de sus bancos e instituciones financieras.