Hoy día resulta raro encontrar a un niño que juegue con una peonza, unas tablitas de madera o un yoyo. Los videojuegos e internet han cambiado radicalmente la manera en cómo se entretienen los pequeños en una forma que era impensable hasta hace no muchos años.
Aquellos objetos de alambre, cuerda y hojalata divirtieron a sus padres y abuelos, a quienes en muchas ocasiones les cuesta entender ahora la tecnología. Pero siguen estando en la memoria y el recuerdo de muchos, así como en las vitrinas de los museos.
El Discovery Science Center en Santa Ana acoge prestados durante estos días, y por primera vez, más de 600 juguetes y artilugios del Museo Papalote de México con los que se entretenían los niños hace varias décadas. Algunos datan incluso de 1920 y se podrán ver hasta el próximo 8 de noviembre.
Entre los objetos que pueden presenciarse están, por ejemplo, una motocicleta construida con la lata de una soda, una noria con alambres y cochecitos a base de figuras de madera, además de trompos, baleros y matatenas.
"Cuando vemos los juguetes de hace muchos años vemos la imaginación que tenían los niños y cómo se las ingeniaban con los materiales que había disponibles en ese tiempo", comentó Eddy Collins, portavoz del museo en Santa Ana.
"Ahora ya todo es comprado, viene todo hecho en lugar de que los niños exploren", dijo Jazmín Zárate, quien recientemente visitó con su hija de 8 años la exposición titulada "México: festival de los juguetes", y quien prefiere los juguetes que se vendían hace años en lugar de los que se fabrican ahora.
Algunos recuerdan incluso cuando tenían que conformarse con jugar en la calle, sin ningún objeto, pero donde señalan que eran igual de felices.
"Jugábamos al tenta, al estancado y al baloncesto en la parte de atrás de la casa", comentó Erika Barajas, madre de familia original de Guatemala, quien también visitó la exposición.
La muestra combina juguetes que ahora son todo un símbolo y parte de festividades tradicionales como la Navidad, el Día de Muertos o la Semana Santa, junto aquellos otros que estaban diseñados a entretener cuando no existían los avances con los que cuenta hoy el ser humano.
El museo, que cumple 10 años y es característico por su gran cubo que puede verse desde la autopista, se encuentra en el 2500 N. Main St., en Santa Ana, y conjunta la exposición de juguetes con la ciencia y una muestra de huesos y esqueletos con motivo del Día de Muertos.