Lo ideal es que pasemos los ‘años dorados’ en un sito agradable, limpio y seguro.
1/1

3. Considera el clima —Miles y miles de personas se retiran a vivir a la Florida… y uno de cada tres de ellos acaba mudándose de allí después. El paraíso de dos semanas al año puede convertirse en infierno si hay que aguantarlo durante 12 meses, así que piensa bien si el clima que ansías es el perfecto para el año entero. Y así con otros sitios del país. ¿Vas a extrañar el cambio de las hojas? ¿Podría la humedad empeorar tu artritis? ¿Les temes tanto a los temblores de tierra que cada sacudoncito te aterroriza? Piensa bien todo esto antes de hacer tus maletas.

4. ¿Quiénes te rodean? — Es importante tener un fuerte círculo social en la tercera edad, y por eso muchos jubilados se mudan a sitios donde sus amigos se han establecido. Sin embargo, eso no te vale la pena si no puedes costear los gastos de vivir en un lugar demasiado caro, donde no puedas conseguir el empleo suplementario que planeabas o donde estés demasiado lejos de tus hijos. Asegúrate de calcular tus verdaderas necesidades y prioridades.

5. Regreso a las raíces — Gran cantidad de latinos sueña con retirarse para regresar a su tierra natal, o en general a un país donde puedan ahorrar el dinerito de su pensión. No es mala idea, pero antes visita ese lugar y experimenta en el terreno. Averigua bien los costos de comprar o alquilar casa, el nivel del delito en el área, lo bueno y malo de su clima, su estabilidad política, los servicios de salud, el acceso a actividades, el transporte y el costo de los productos. Además, infórmate sobre sus sistemas de comunicación (fax, teléfono, Internet, correo) y transporte, y sobre la seguridad de sus bancos e instituciones financieras.