Últimos toques a un altar con todos los toques del estilo oaxaqueño, instalado en la Guelaguetza.
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El altar se dedica a un personaje principal y a los seres queridos de la familia, que en esta ocasión el diseño de Miriam López y Raúl Cortés fue para la misma muerte.

"El mexicano es el único que le da vida a la muerte, en esta ocasión se lo dedicamos a La Catrina, pero todo el tiempo se enfoca a los seres queridos, siempre se pone en medio el personaje o la figura a la que estamos venerando, a parte de las fotografías de los familiares que ya fallecieron", dijo la señora López.

En el centro del altar se colocó un cuadro de La Catrina elaborado por el pintor oaxaqueño Cruz Alejandro y rodeado está de flor de cempasúchil, calaveritas, pan, frutas, dulces y platillos de comida.

"Es tradición de nosotros los oaxaqueños tener el altar y aquí en la Guelaguetza es el noveno año consecutivo que lo ponemos", comentó Mary Monterrubio, propietaria del restaurante.

"Para nosotros es bien importante porque es seguir con nuestras tradiciones y costumbres que tenemos en México, tratamos de hacerlo lo más original posible de Oaxaca, porque el altar tiene que tener los elementos esenciales, que es el arco o puerta al cielo, los tres niveles que representan la tierra, el limbo y el cielo", señaló Monterrubio.

También, explicó, debe contar con los elementos de viento, fuego, tierra y agua, que están está representados por el papel picado, las velas y el incenso, las frutas y el vaso de agua. La tentación por saborear la comida que hay en el altar es mucha, pero la niña Xquenda Cortés, hija de los diseñadores advierte: "No, porque vienen los muertos en la noche y te jalan los dedos de los pies".