Las compras de comida rinden más en pareja porque a los solteros casi todo se les echa a perder. EFE
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Romanticismos aparte, te convendría pensar en el matrimonio también como una manera de ahorrar dinero. Y esto, no sólo gracias a que se comparten los gastos de la casa o a que el gobierno trata mejor a las parejas que hacen juntas su informe anual de ganancias e impuestos.

También hay otras maneras de ahorrar de las que se benefician los matrimonios. Si ese es ya tu estado civil, apréndelas y verás que tu camino hacia la independencia económica en el futuro se hace cada vez más cercano.

AHORREN EN LOS EMPLEOS… Examinen los planes de beneficios que les ofrecen las compañías que los emplean a cada uno de ustedes y asegúrense de que no están pagando por beneficios duplicados, pues el seguro de salud de ella puede cubrirlo a él, y viceversa. Lo que se ahorren aquí, úsenlo en seguros de vida adicionales, cobertura dental, tiempo extra de vacaciones, etc. También es importante comparar los planes de ahorro 401(k) de ambos miembros para ver en cuál de los dos vale más la pena colocar más dinero cada año.

SÁQUENLE PROVECHO AL BANCO… Los matrimonios pueden escoger cualquiera de los tipos de cuentas de cheques y de ahorros que tienen los bancos, ya sea una combinada, cuentas independientes, etcétera, y esto los hace elegibles para pagos más bajos de mantenimiento de cuentas y ganancias más altas en los intereses que paga el banco. Los bancos requieren que entre las dos cuentas separadas del matrimonio se mantenga un total mínimo determinado, al cual es más fácil de llegar que si se toma en consideración una sola cuenta (como sucede con los solteros).

LOS SEGUROS CONJUNTOS TE AYUDAN… Para las aseguradoras de autos es más conveniente lidiar con matrimonios que con solteros y por eso reducen los pagos de primas cuando sus asegurados se casan. Y esto mismo se aplica a otros tipos de seguros (de inquilinos, de propietarios de casa, etc.) que te darán una rebaja de tu mensualidad en cuanto sepan que te has casado. Los seguros —de salud, de invalidez, dentales, de desempleo, de vida, etc.— tienen enormes diferencias en las variaciones de pagos y sus deducibles, por lo que, después de casarte tienes que examinarlos bien para ver qué cambios necesitas hacerles ante tu nueva situación. A lo mejor hasta hay algunos que tienes que eliminar, ya que tu cónyuge tiene el mismo y te puede cubrir a ti en el suyo.