Fachada del Albergue de la Esperanza de la Sociedad Americana del Cáncer.
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Daniel, de 37 años, a quien diagnosticaron cáncer de estómago en abril de este año, caminaba un día por Manhattan cuando vio la Sociedad Americana de Cáncer y decidió preguntar cómo podían ayudarlo, ya que en ese momento no contaba con tratamiento médico, tras una reciente cirugía, porque el hospital que le atendió aseguraba que no había nada qué hacer en su caso. “Enseguida me consiguieron una cita para ir a ver el oncólogo, que me dio un diagnóstico diferente y un plan de tratamiento. Me dijo que con una combinación de quimioterapia y radiación había la posibilidad de que me curara”, comentó.

Cada uno de los pisos tiene cocina, lavandería y una sala para meditar y el nivel principal cuenta también con una amplia cocina, sala para ver televisión o dedicar el tiempo a los video-juegos, biblioteca, sala de relajación y terraza al aire libre.El Albergue se sustenta con fondos asignados por la Sociedad Americana del Cáncer (www.cancer.org) y donaciones privadas.