Una creación de Pineda Covalin. (FOTO: AP)
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Los drapeados fueron un detalle constante que dio fuerza a una colección alejada de los vestidos complejamente construidos que hasta ahora se habían vuelto el sello de los jóvenes diseñadores.

En vez, presentaron una acertada línea comercial caracterizada por siluetas holgadas aplicadas a prendas básicas como blusas y pantalones. Destacaron los shorts y capris con alforzas y plisados en los bolsillos desarrollados con maestría.

Aunque con texturas básicas como el algodón, las blusas sobresalieron por drapeados que les daban un toque de sofisticación.

Por vez primera el par desarrolló una línea completa para hombre que, en su mayoría, incluyó prendas básicas como shorts, pantalones rectos y playeras que parecían una adaptación de las siluetas para el mercado femenino.