Especial para EDLP/Nueva York — El próximo 20 de enero los Estados Unidos tendrán un nuevo presidente. Con él llega el cambio prometido, pero no sólo en la política. La imagen, que hoy cuenta tanto como el mensaje, ha desempeñado un factor importante en las pasadas elecciones y todo indica que los nuevos inquilinos de la Casa Blanca adoptarán nuevas pautas en su vestimenta.
Para el especialista en tendencias y editor de estilo de la versión española de Vanity Fair, “los Obama son el equivalente light a los Kennedy. Es una comparación bastante obvia pero, circunstancias aparte (lo que ambas parejas presidenciales tienen de juventud, esperanza y cambio) funciona: Michelle Obama ha actualizado las líneas sencillas pero contundentes de Jackie, avanzando millas respecto al estilo conservador de Laura Bush y muchísimas más de la Hillary Clinton-primera dama”.
Según revelaron los asesores del presidente electo, la mayoría de sus trajes son confecciones del modisto Hart Schaffner Marx, fabricados en Illinois, estado donde han vivido los Obama. Con un precio medio de unos 1,500 dólares, los conjuntos se caracterizan por ser en un 97% de lana merina y 3% de cachemira, constar de chaqueta sin abertura y sólo dos botones. Los colores son poco variados: en negro o en azul. La mayoría de las veces viste camisa blanca, combinada con una corbata lisa o discreta, de colores pálidos o pastel, aunque no rehuye los tonos vivos.
Sin embargo, no ha sido inusual ver a Barack Obama desprenderse del formalismo. No eran raros los mítines donde aparecía sin corbata, con cazadoras en lugar de chaqueta de traje, incluso con zapatillas deportivas y mangas de camisa remangadas. Es más, al día siguiente de la elección presidencial, muchos periódicos publicaron una fotografía del senador en ropa deportiva cuando salía del gimnasio.
¿Fueron estas imágenes improvisadas y fortuitas? Cualquier imagen, hoy, es un mensaje, y eso lo conocen los políticos, como corrobora la profesora de Teoría de la Información Asunción Bernardez en la Universidad Complutense: “la clase política descubrió hace ya bastante tiempo que “todo comunica”. Es una evidencia que se concreta en las fotografías de los grandes dignatarios luciendo trajes informales e incluso deportivos, cuando quieren hacernos sentir que ellos también son gente ‘como todos’”.
Según esta catedrática, “Obama es siempre él y no su traje el que brilla. Se viste para ser él la presencia fundamental y firme ante un micrófono o una cámara. Se viste en el punto de la transparencia, lo vemos simplemente “perfecto”. Sus trajes y camisas blancas no resultan un aditamento, un elemento de su trabajo… son él mismo”.
Según destaca Dani García , “Barack Obama es más sencillo, parece ser más low maintenance que su mujer, como suele ocurrir. Es un buen contrapunto a lo flashy de Sarkozy: relajado, poco pretencioso y por ello 100% norteamericano. Podría ser el look de una nueva era: el estilo no-beligerante”.
Los medios de comunicación han prestado siempre una especial atención a la manera de expresarse y vestirse de las esposas de los presidentes americanos. Sin duda, el punto álgido se alcanzó con la llegada de la estilosa Jackie Kennedy, que consiguió convertirse en un icono de la moda. Entre sus modistos preferidos se encontraban Valentino y Emilio Pucci. Pero no fue la única que marcó tendencia: muy comentados fueron también los estilos de Nancy Reagan, quien confió plenamente en el diseñador dominicano Oscar de la Renta.
Pero el estilo de Michelle Obama es un punto de inflexión en la Casa Blanca. Esta abogada de 44 años llega a Washington tras haber pasado por el ojo avizor de los medios de comunicación, y parece que no sólo ha superado la prueba, sino que lo ha hecho magistralmente.
Este mismo año, Michelle ha sido seleccionada por Vanity Fair como una de las mujeres mejor vestidas del 2008. Además, la revista People la ha bautizado, tal vez con algo de nostalgia, como “la nueva Jackie Kennedy negra” y, más frívolamente, la publicación para caballeros Playboy la ha coronado como la política más sexy del país.
Pero ¿cuál es el estilo de la nueva primera dama? García defiende a Michelle: “No parece recurrir a estilistas para elegir la ropa en sus actos públicos y eso la hace más fresca. Seguro que tiene asesores, pero su estilo parece bastante personal, ni prefabricado de Hollywood ni prefabricado de Washington. Las marcas que escoge son también más ‘progresistas’ que las de la anterior primera dama”.
Grosso modo, se podría decir que Michelle adopta un estilo clásico y femenino de vestidos con mangas francesas y pantalones de talle alto. Entre sus complementos preferidos destacan las perlas de gran tamaño y los cinturones anchos. Respecto a los colores que suele vestir destacan las tonalidades que favorecen y resaltan su piel como el rojo, el violeta o púrpura o, incluso, el naranja, y que aportan un aire fresco y moderno al corte de los conjuntos. En las ocasiones de gala ha recurrido al blanco pálido o al elegante y sobrio negro, siempre combinados con complementos que rompen la monotonía y la formalidad.
Michelle no tiene un diseñador personal. Ella misma ha reconocido que apuesta por el multiculturalismo y los jóvenes diseñadores, y no descarta incluir en su repertorio marcas populares como GAP o H&M, frente a los fastos que protagonizaron su “contrincante” Sindy McCain, o la ex candidata a vicepresidente Sarah Palin.
Entre sus gustos han destacado dos creadores latinos de primera línea: la cubano-americana Isabel Toledo y el también cubano-americano Narciso Rodríguez. De la primera, destacó la túnica que lució en una fiesta de Calvin Klein en Nueva York; del segundo, es ya conocido que era suyo el vestido con el que saludó la victoria de su esposo en las pasadas elecciones.
El traje fue una adaptación de un modelo que el diseñador creó para la Semana de la Moda de Nueva York. El traje primigenio era un vestido de tubo con cuello redondo, tela traslúcida, algo más corto, sin mangas, con dos franjas negras cruzadas bajo el busto y destacaba un color rojo fulgente. Para tan marcada celebración, se dispuso que desaparecieran las transparencias, sustituyéndolas por tela negra. Además la ya segura primera dama decidió lucir un cárdigan, seguramente por las bajas temperaturas. Hay que añadir que la hija mayor, Malia iba vestida de negro, mientras que su hermana, Sasha, lo hacía de rojo, para ir combinadas con su madre.
Para el editor de estilo no hay duda: “El look de Michelle subraya el mensaje de cambio amable, pero convencido, que transmite su marido. Posiblemente todavía tenga que hacer ajustes en su indumentaria (no es lo mismo ser primera dama candidata que primera dama de verdad), pero por ahora es bastante intachable. Lo que es muy excitante es que, igual que Carla Bruni [primera dama de Francia], sus apariciones públicas generan ‘morbo fashion’. Y eso hacía muchos, muchos años que no ocurría”.
Con los Obama, desde luego, llega un un nuevo estilo. García sentencia: “Ambos forman lo que André Leon Talley [editor de Vogue] llama ‘Black Camelot’. Son una pareja joven, inteligente, educada, guapa, bien vestida y con una prole que parece fruto de un casting. No mencionaré la maldición Kennedy, pero los Obama son tan perfectos que comprendo las ganas que tendrán muchos republicanos de que tropiecen, suelten un taco o les traicione el Narciso Rodríguez”.