Foto: Camilo Alfaro
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Unos de los países más bellos de Centroamérica es sin duda Panamá; no lo digo por ser tan afortunado de ser de este país, sino que verdaderamente después de haber viajado por el mundo hay pocos lugares que me encanta visitar más que mi Panamá.

Panamá es un país chico ya que sólo tiene una superficie de 75,515 kilómetros cuadrados con una población apenas superior a los tres millones de habitantes. En poco tiempo, Panamá se ha convertido en  el centro de negocios más grande de Centroamérica. Pero no es esto sólo lo que atrae a este magnifico lugar. Su belleza y cultura son atractivos indudables que nos permiten conocerlo mejor.

La ciudad de Panamá está llena de rascacielos y quien llega a ella podría suponer que está en Miami con su profusión de restaurantes y hoteles. En Panamá hay un lugar especialísimo donde quedarse: Bristol Panamá ofrece lo que esperarías de un verdadero hotel de cinco estrellas. Las habitaciones son espaciosas y no le han escatimado detalle. La comida típica panameña es como la de muchos países latinoamericanos con pescado, mariscos, carne generalmente acompañada de arroz y mis favoritos patacones (tostones). No hay que ir muy lejos para encontrar el mejor restaurante en Panamá, Barandas, situado precisamente en el hotel. Cuquita Arias, considerada una de las mejores chefs, crea comida gourmet panameña, algo poco común. La corvina es el pescado más consumido en Panamá y se prepara a la parilla, al ajillo o crudo en forma de ceviche. En nuestro caso comimos una corvina a la plancha con salsa de tamarindo que le da un toque dulce y el culantro que le brinda un toque refrescante para producir una sinfonía de sabores deliciosos en cada bocado. En síntesis, uno de los mejores platos de pescado servidos en América. El excelente servicio profesional del equipo de Barandas complementó una experiencia inolvidable.

Parte de la diversión de Panamá es que cuentas con una gran ciudad metropolitana en la que sólo necesitas tomar la Carretera Panamericana para escapar de la urbe y penetrar en un mundo magnífico en los suburbios. En cuanto sales de la ciudad se dice que estás en el “interior” del país. Tienes que cruzar el gran Puente de Las Américas, que une las Américas Canal de Panamá por medio. Aunque la Porsche Cayenne ya cambió de modelo para el 2011, tuvimos la gran la oportunidad de probar el Porsche Cayenne 2010 en la Carretera Panamericana donde se portó como si fuera su mejor amigo. El motor V6 de 3.5 litros produce 290 caballos de fuerza y 273 libras/pie de torque. Nuestro modelo vino con una transmisión automática de seis velocidades que también puede accionar los cambios mediante unos botones en el timón.

La Carretera Panamericana desborda de curvas magníficas de excelente condición. En el interior decidimos pasar por la propiedad gemela del mencionado hotel en Panamá llamado Bristol Buenaventura situado a poco más de una hora de la ciudad (75 millas). Por supuesto llegamos en mucho menos debido al apetito que tiene el Cayenne por la velocidad. En el camino hicimos una parada típica en Quesos Chela, un quesería que se destaca por su pan fresco y queso blanco, y además siempre es importante parar, estirarse y caminar cuando haces cualquier tipo de viaje.

El Buenaventura es miembro de Leading Hotels of the World, lo que ya te dice que se trata de una propiedad ultraespecial. La entrada palaciega te revela que entras en uno de los hoteles más finos del mundo. Las comodidades son lo que esperarías de un Hotel Four Seasons, Ritz Carlton o St. Regis. Sus 114 habitaciones incluyen tres suites frente al mar y 18 villas privadas. Las habitaciones están decoradas con gusto y tienen el baño expuesto al resto de la habitación, lo que le da un toque moderno que me recordó mucho las habitaciones del Bacara Resort en Santa Barbara, California. La comida no podría ser mejor en cualquiera de sus cuatro restaurantes. Mi favorito es el Tamarindo que ofrece comida de fusión latina progresiva. La piscina interminable de 148 pies mira al mar y la atención al cliente es fantástica. Las bebidas tropicales son perfectas y resultan las perfectas acompañantes para la comida típica de este país, con un toque de elegancia. No hay ningún otro hotel de cinco estrellas en el mundo que supere al Buenaventura, que ha pasado a ser uno de los lugares favoritos de este escritor.  

Panamá esta a sólo dos horas y media de Miami, cinco de Los Ángeles y de Nueva York con vuelos directos si usas la aerolínea nacional llamada Copa. Si deseas visitar un país bello lleno de personas fabulosas, amigables, buena comida y una cultura estupenda, Panamá te espera.