Revisar tu auto antes de salir a carretera es muy recomendable. iStockphoto
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Hay dos momentos del año en Estados Unidos muy atareados en la actividad comercial minorista. Uno es la temporada navideña, cuando se produce un verdadero frenesí por parte de los consumidores en la compra de regalos, y el otro es el Back to School o "regreso a la escuela", cuando los padres se apresuran a comprar lo que sus hijos necesitan para comenzar un nuevo curso escolar. Y tanto en las Navidades como en el "regreso a la escuela", muchos les regalan su primer auto a sus hijos adolescentes que se estrenan en las artes y oficios de conducir. En Navidad, el auto se considera el mejor de los regalos. En el regreso a la escuela, es el más codiciado útil escolar para que el adolescente ya no dependa de nadie que lo lleve al colegio.

Pero cuando llega ese momento aflora una gran pregunta: ¿Qué carro le compro a mi hijo? Y a continuación, esta interrogante desencadena una catarata de otras más. ¿Qué es mejor, un auto nuevo o usado? ¿Cuál es el carro más seguro? ¿Qué tamaño debe tener? En este artículo —como prometimos arriba— iremos desgranando esas preguntas y ofreciendo sus respuestas.

• ¿Carro nuevo o de uso?
 Esta pregunta lleva un asterisco que  abordaremos más adelante. Pero antes, respondamos: De uso. ¿Y por qué?
   
   Es muy difícil que un adolescente —o una persona cualquiera sin importar la edad— que comienza a conducir, no le dé golpes a su primer auto. Las reparaciones consecuencia de accidentes que afectan el estado exterior del vehículo no son más o menos caras en un auto nuevo que uno de uso, sino que dependen de la severidad del impacto. Pero sin duda, por razones obvias, reponer partes a un auto nuevo —particularmente si todavía se está pagando por él— es más caro porque el banco impone sus exigencias de repuestos nuevos. Por otro lado, el seguro replica en cuotas y puntaje con más severidad ante un auto nuevo accidentado que ante uno de uso.

Pero tampoco compre un transportation. Si tú te “ahorraste" dinero al comprar un auto muy barato porque es muy viejo y/o no está en buena forma, luego lo vas a pagar en reparaciones. Y no sólo significa dinero, sino el inconveniente de las gestiones y el tiempo que demanda. Tampoco es recomendable que tu hijo o hija se mueva en un vehículo cuyo estado mecánico comprometa su seguridad ante la posibilidad de dejarlos varados en una zona o condiciones peligrosas. Buscando con detenimiento en los clasificados locales, siempre se pueden hallar buenas ofertas. Hoy, el precio promedio de un auto de uso que se supone que "no dé problemas" oscila entre los $4 mil y 5 mil dólares. Por debajo de $2,000, evítelos si puede. Mil, o menos, olvídalo...

Entre las desventajas de un auto muy viejo está la de que probablemente carecerá de los modernos sistemas de estabilidad y protección con que cuentan los actuales. No compres un auto que carezca de bolsas de aire. Y siempre comprueba que éstas no hayan sido eliminadas y que funcionen.

Revisa en la internet los autos que se rompen menos. Hay muchas marcas y modelos, pero dos buenas recomendaciones son Honda y Toyota que reportan altos índices de confiabilidad y satisfacción del consumidor en todos sus modelos, aún con millaje alto.

¿Y por qué no uno nuevo? Bueno, si cuentas con una economía que te lo permite y eso te hace feliz, pues hazlo. Para familias con economías promedio, la mensualidad de autos del nivel económico y del llamado entry level —por ejemplo, Toyota Yaris (económico) u Honda Civic (entry level), las mensualidades pueden ser tan o más bajas que las de un auto de uso de categoría superior.

Un auto nuevo aventaja a los más viejos en sistemas de seguridad y protección como bolsas de aire de cortinas laterales, Control de Tracción, Control de Estabilidad, Distribución Electrónica del Frenado, etc. Los autos de lujo como Lexus, Infiniti y Volvo cuentan con sistema de alerta de aproximación peligrosa frontal y lateral del vehículo, y en algunos casos intervienen por encima de la voluntad del conductor a favor de éste.


• Y ahora, vamos al asterisco: Si nuevo... ¿compramos o hacemos un lease?
Evita un lease o arrendamiento. En un lease es verdad que podrás regalar un auto nuevo por menos o ningún dinero de entrada y con una mensualidad más baja que si lo compras. Pero la mayoría de adolescentes gustan de customize o "personalizar" los autos, y en un lease generalmente el arrendatario tiene la obligación de entregar el vehículo al término del contrato en el estado original que el auto fue sacado del concesionario. Devolver el auto al estado original si fue alterado —es decir, remover cambios en la pintura, vestidura, en los rims o en la electrónica, etc. —, representará un gasto extra y además, si estas operaciones dejan huellas, podrías estar sujeto a penalidades por alteraciones a la originalidad del vehículo. 
  
   Lo mismo ocurre con las rayaduras, abolladuras, secuelas de accidentes, etc. Si el auto es "comprado" no estás obligado a nada de eso y además puedes deshacerte de él vendiéndolo en cualquier momento que desees hacerlo, mientras que con un lease estás obligado a agotar el plazo del arrendamiento.  

• El seguro automovilístico 

Recuerda que un seguro para jóvenes debutantes al volante es caro. Una póliza a nombre sólo del nuevo conductor es carísima, y por eso la mayoría de los padres decide sumar al hijo o la hija a la de la familia. Aun así, el seguro "te va a subir". Pero puedes atenuar la escalada de la prima si evitas adquirir un auto nuevo y/o de corte deportivo. Dicen que en algunos estados los coches de color rojo pagan cuotas más altas.


Indaga, y pide cotizaciones antes de adquirir una nueva póliza. Consulta con un agente —o con su agente— de seguro los detalles. Las pólizas varían de compañía a compañía y algunas comprenden sistemas de recompensa para buenos estudiantes.
Nunca cedas a la tentación de la trampa —por ejemplo, registrar al conductor o el vehículo en otra dirección donde las tarifas son más bajas, etc.— Además de que no es legal, en la eventualidad de un accidente la aseguradora siempre descubrirá el engaño y hallará en ello no un pretexto sino una razón legítima para no abonarte la compensación y cancelar tu póliza, lo que a la larga te costarás más y te dejará desamparado.

Sin embargo el seguro tiene un lado positivo más allá de las angustias que impone a tu billetera. Utilízalo a tu favor y el de su hijo o hija como una clase de responsabilidad y de ética. Establece un sistema de recompensa o castigo directa y proporcionalmente relacionado con el cuidado de su seguro. Si tu hijo o hija tiene un trabajo part-time que le representa una entrada de dinero, o si le entregas una mensualidad, negocia con él o con ella el pago del seguro o el del auto —en caso que el vehículo haya sido financiado y no pagado de golpe—. Dile "tú pagas el seguro y yo la letra del carro o viceversa. Esa no es una propuesta tiránica, sino una beneficiosa manera de enseñarle a ser responsable y a administrarse, lo que le preparará para enfrentar los desafíos de la sociedad en la vida de adultos mañana.

Y ahora, la parte más importante: el auto

•¿Qué carro le compro a mi hijo?

Los padres —a diferencia de los hijos que se inclinan por el look o apariencia— otorgan prioridad a la seguridad del carro. Y para la mayoría de los padres, seguridad es sinónimo de talla, y talla es sinónimo de SUV. Error...

Los SUV son los vehículos menos recomendados para una persona que conduce por primera vez. Todos los SUV —más allá de los sistemas de seguridad con que cuente alguno dependiendo de la marca y modelo—, por una razón obvia, su centro de gravedad más alto, son más propensos al vuelco que el resto de los vehículos. Los jóvenes que comienzan a manejar todavía no han desarrollado la percepción ni las mañas de conducción que los preserven de maniobras y giros bruscos que producen volcaduras.

Por otro lado, aunque es innegable que el tamaño de un vehículo puede de cierta manera preservar la integridad física de sus ocupantes en caso de impacto, el argumento no avanza en línea recta. ¿Cuán seguro sería un Hummer de cáscara de huevo? Es toda una ciencia diseñar cómo reaccionará la estructura de un vehículo en caso de impacto. Hay autos pequeños que responden mejor a un accidente que uno más grande. Consulta en la internet los índices de seguridad en impacto frontal otorgados por la NHTSA (National Highway Traffic Safety Administration o Administración Nacional para la Seguridad del Tráfico en las Autopistas).
Por mucho que te lo rueguen, no consientas en un auto deportivo. Es una exigencia muy frecuente sobre todo del lado de los chicos. El Ford Mustang es un predilecto de la actual generación de adolescentes por todo lo que ofrece en vigor y estilo a precio accesible. El récord de accidentes de juveniles relacionados con los Mustang es altísimo, por eso es uno de los modelos que sufre una de las más altas tasas de seguro.

Si puedes adquirir un vehículo con transmisión All Wheel Drive (AWD) con tracción en las cuatro ruedas, hazlo. Estos vehículos tienen más agarre en superficies resbaladizas que los de sólo transmisión frontal o trasera. Un auto AWD es más seguro en terrenos pendientes, mojados o helados. Hoy se ofrecen muchos modelos con esta característica, pero los de Subaru, Audi y Volvo son muy eficaces. El Suzuki SX4, un auto del segmento económico, es el único de su categoría que incluye AWD estándar.

Aunque en la mayoría de los países del mundo, a diferencia de Estados Unidos, priman las transmisiones manuales, procura que el primer auto de tu hijo o hija sea automático. Los autos de cambios de marcha manuales requieren más destreza, y en caso de apuro pueden meter en aprietos a un adolescente inexperto, especialmente en el tráfico de la autopista. Muchos chicos quieren autos manuales; impídelo. Tienen todo el tiempo del mundo para dominarlos después.

Si no quieres agregar más gastos a los relacionados con el estreno del joven al volante, procura autos de cilindrada pequeña. Con los precios elevados de la gasolina, un vehículo con motor V-8 es un disparate atroz que tu cuenta de banco no te perdonará.
Aunque sería un milagro que su hijo o hija le pidiera una minivan, alégrate de que no lo haga y trata de que su primer auto tenga la menor cantidad de asientos posibles. Los jóvenes son gregarios. Y cuando están juntos —como decían los abuelos de antaño— lo que no se le ocurre uno se le ocurre al otro. Debes saber no sólo que la mayoría de los accidentes fatales con adolescentes ocurren los fines de semana, de viernes a domingo entre la medianoche y las 3 de la mañana, sino que la mayoría de ellos ocurren cuando hay otros jóvenes en el auto.

La mayoría de los jóvenes quieren carros flashy, potentes, veloces... ¿Quieres un consejo general que puedas usar como máxima?: NO COMPRES NADA DE LO QUE TE PIDAN.
 
Una consideración importantísima