Hay dos momentos del año en Estados Unidos muy atareados en la actividad comercial minorista. Uno es la temporada navideña, cuando se produce un verdadero frenesí por parte de los consumidores en la compra de regalos, y el otro es el Back to School o "regreso a la escuela", cuando los padres se apresuran a comprar lo que sus hijos necesitan para comenzar un nuevo curso escolar. Y tanto en las Navidades como en el "regreso a la escuela", muchos les regalan su primer auto a sus hijos adolescentes que se estrenan en las artes y oficios de conducir. En Navidad, el auto se considera el mejor de los regalos. En el regreso a la escuela, es el más codiciado útil escolar para que el adolescente ya no dependa de nadie que lo lleve al colegio.
Pero cuando llega ese momento aflora una gran pregunta: ¿Qué carro le compro a mi hijo? Y a continuación, esta interrogante desencadena una catarata de otras más. ¿Qué es mejor, un auto nuevo o usado? ¿Cuál es el carro más seguro? ¿Qué tamaño debe tener? En este artículo —como prometimos arriba— iremos desgranando esas preguntas y ofreciendo sus respuestas.
• ¿Carro nuevo o de uso?
Esta pregunta lleva un asterisco que abordaremos más adelante. Pero antes, respondamos: De uso. ¿Y por qué?
Es muy difícil que un adolescente —o una persona cualquiera sin importar la edad— que comienza a conducir, no le dé golpes a su primer auto. Las reparaciones consecuencia de accidentes que afectan el estado exterior del vehículo no son más o menos caras en un auto nuevo que uno de uso, sino que dependen de la severidad del impacto. Pero sin duda, por razones obvias, reponer partes a un auto nuevo —particularmente si todavía se está pagando por él— es más caro porque el banco impone sus exigencias de repuestos nuevos. Por otro lado, el seguro replica en cuotas y puntaje con más severidad ante un auto nuevo accidentado que ante uno de uso.
Pero tampoco compre un transportation. Si tú te “ahorraste" dinero al comprar un auto muy barato porque es muy viejo y/o no está en buena forma, luego lo vas a pagar en reparaciones. Y no sólo significa dinero, sino el inconveniente de las gestiones y el tiempo que demanda. Tampoco es recomendable que tu hijo o hija se mueva en un vehículo cuyo estado mecánico comprometa su seguridad ante la posibilidad de dejarlos varados en una zona o condiciones peligrosas. Buscando con detenimiento en los clasificados locales, siempre se pueden hallar buenas ofertas. Hoy, el precio promedio de un auto de uso que se supone que "no dé problemas" oscila entre los $4 mil y 5 mil dólares. Por debajo de $2,000, evítelos si puede. Mil, o menos, olvídalo...
Entre las desventajas de un auto muy viejo está la de que probablemente carecerá de los modernos sistemas de estabilidad y protección con que cuentan los actuales. No compres un auto que carezca de bolsas de aire. Y siempre comprueba que éstas no hayan sido eliminadas y que funcionen.
Revisa en la internet los autos que se rompen menos. Hay muchas marcas y modelos, pero dos buenas recomendaciones son Honda y Toyota que reportan altos índices de confiabilidad y satisfacción del consumidor en todos sus modelos, aún con millaje alto.
¿Y por qué no uno nuevo? Bueno, si cuentas con una economía que te lo permite y eso te hace feliz, pues hazlo. Para familias con economías promedio, la mensualidad de autos del nivel económico y del llamado entry level —por ejemplo, Toyota Yaris (económico) u Honda Civic (entry level), las mensualidades pueden ser tan o más bajas que las de un auto de uso de categoría superior.
Un auto nuevo aventaja a los más viejos en sistemas de seguridad y protección como bolsas de aire de cortinas laterales, Control de Tracción, Control de Estabilidad, Distribución Electrónica del Frenado, etc. Los autos de lujo como Lexus, Infiniti y Volvo cuentan con sistema de alerta de aproximación peligrosa frontal y lateral del vehículo, y en algunos casos intervienen por encima de la voluntad del conductor a favor de éste.
• Y ahora, vamos al asterisco: Si nuevo... ¿compramos o hacemos un lease?
Evita un lease o arrendamiento. En un lease es verdad que podrás regalar un auto nuevo por menos o ningún dinero de entrada y con una mensualidad más baja que si lo compras. Pero la mayoría de adolescentes gustan de customize o "personalizar" los autos, y en un lease generalmente el arrendatario tiene la obligación de entregar el vehículo al término del contrato en el estado original que el auto fue sacado del concesionario. Devolver el auto al estado original si fue alterado —es decir, remover cambios en la pintura, vestidura, en los rims o en la electrónica, etc. —, representará un gasto extra y además, si estas operaciones dejan huellas, podrías estar sujeto a penalidades por alteraciones a la originalidad del vehículo.
Lo mismo ocurre con las rayaduras, abolladuras, secuelas de accidentes, etc. Si el auto es "comprado" no estás obligado a nada de eso y además puedes deshacerte de él vendiéndolo en cualquier momento que desees hacerlo, mientras que con un lease estás obligado a agotar el plazo del arrendamiento.
• El seguro automovilístico
Recuerda que un seguro para jóvenes debutantes al volante es caro. Una póliza a nombre sólo del nuevo conductor es carísima, y por eso la mayoría de los padres decide sumar al hijo o la hija a la de la familia. Aun así, el seguro "te va a subir". Pero puedes atenuar la escalada de la prima si evitas adquirir un auto nuevo y/o de corte deportivo. Dicen que en algunos estados los coches de color rojo pagan cuotas más altas.
Indaga, y pide cotizaciones antes de adquirir una nueva póliza. Consulta con un agente —o con su agente— de seguro los detalles. Las pólizas varían de compañía a compañía y algunas comprenden sistemas de recompensa para buenos estudiantes.
Nunca cedas a la tentación de la trampa —por ejemplo, registrar al conductor o el vehículo en otra dirección donde las tarifas son más bajas, etc.— Además de que no es legal, en la eventualidad de un accidente la aseguradora siempre descubrirá el engaño y hallará en ello no un pretexto sino una razón legítima para no abonarte la compensación y cancelar tu póliza, lo que a la larga te costarás más y te dejará desamparado.
Sin embargo el seguro tiene un lado positivo más allá de las angustias que impone a tu billetera. Utilízalo a tu favor y el de su hijo o hija como una clase de responsabilidad y de ética. Establece un sistema de recompensa o castigo directa y proporcionalmente relacionado con el cuidado de su seguro. Si tu hijo o hija tiene un trabajo part-time que le representa una entrada de dinero, o si le entregas una mensualidad, negocia con él o con ella el pago del seguro o el del auto —en caso que el vehículo haya sido financiado y no pagado de golpe—. Dile "tú pagas el seguro y yo la letra del carro o viceversa. Esa no es una propuesta tiránica, sino una beneficiosa manera de enseñarle a ser responsable y a administrarse, lo que le preparará para enfrentar los desafíos de la sociedad en la vida de adultos mañana.
Y ahora, la parte más importante: el auto
•¿Qué carro le compro a mi hijo?
Los padres —a diferencia de los hijos que se inclinan por el look o apariencia— otorgan prioridad a la seguridad del carro. Y para la mayoría de los padres, seguridad es sinónimo de talla, y talla es sinónimo de SUV. Error...
Los SUV son los vehículos menos recomendados para una persona que conduce por primera vez. Todos los SUV —más allá de los sistemas de seguridad con que cuente alguno dependiendo de la marca y modelo—, por una razón obvia, su centro de gravedad más alto, son más propensos al vuelco que el resto de los vehículos. Los jóvenes que comienzan a manejar todavía no han desarrollado la percepción ni las mañas de conducción que los preserven de maniobras y giros bruscos que producen volcaduras.
Por otro lado, aunque es innegable que el tamaño de un vehículo puede de cierta manera preservar la integridad física de sus ocupantes en caso de impacto, el argumento no avanza en línea recta. ¿Cuán seguro sería un Hummer de cáscara de huevo? Es toda una ciencia diseñar cómo reaccionará la estructura de un vehículo en caso de impacto. Hay autos pequeños que responden mejor a un accidente que uno más grande. Consulta en la internet los índices de seguridad en impacto frontal otorgados por la NHTSA (National Highway Traffic Safety Administration o Administración Nacional para la Seguridad del Tráfico en las Autopistas).
Por mucho que te lo rueguen, no consientas en un auto deportivo. Es una exigencia muy frecuente sobre todo del lado de los chicos. El Ford Mustang es un predilecto de la actual generación de adolescentes por todo lo que ofrece en vigor y estilo a precio accesible. El récord de accidentes de juveniles relacionados con los Mustang es altísimo, por eso es uno de los modelos que sufre una de las más altas tasas de seguro.
Si puedes adquirir un vehículo con transmisión All Wheel Drive (AWD) con tracción en las cuatro ruedas, hazlo. Estos vehículos tienen más agarre en superficies resbaladizas que los de sólo transmisión frontal o trasera. Un auto AWD es más seguro en terrenos pendientes, mojados o helados. Hoy se ofrecen muchos modelos con esta característica, pero los de Subaru, Audi y Volvo son muy eficaces. El Suzuki SX4, un auto del segmento económico, es el único de su categoría que incluye AWD estándar.
Aunque en la mayoría de los países del mundo, a diferencia de Estados Unidos, priman las transmisiones manuales, procura que el primer auto de tu hijo o hija sea automático. Los autos de cambios de marcha manuales requieren más destreza, y en caso de apuro pueden meter en aprietos a un adolescente inexperto, especialmente en el tráfico de la autopista. Muchos chicos quieren autos manuales; impídelo. Tienen todo el tiempo del mundo para dominarlos después.
Si no quieres agregar más gastos a los relacionados con el estreno del joven al volante, procura autos de cilindrada pequeña. Con los precios elevados de la gasolina, un vehículo con motor V-8 es un disparate atroz que tu cuenta de banco no te perdonará.
Aunque sería un milagro que su hijo o hija le pidiera una minivan, alégrate de que no lo haga y trata de que su primer auto tenga la menor cantidad de asientos posibles. Los jóvenes son gregarios. Y cuando están juntos —como decían los abuelos de antaño— lo que no se le ocurre uno se le ocurre al otro. Debes saber no sólo que la mayoría de los accidentes fatales con adolescentes ocurren los fines de semana, de viernes a domingo entre la medianoche y las 3 de la mañana, sino que la mayoría de ellos ocurren cuando hay otros jóvenes en el auto.
La mayoría de los jóvenes quieren carros flashy, potentes, veloces... ¿Quieres un consejo general que puedas usar como máxima?: NO COMPRES NADA DE LO QUE TE PIDAN.
Una consideración importantísima
¿Y por qué tienen que empezar a manejar ya? El Estado de la Florida en particular, como otros tantos de la nación, posibilita que tan pronto como a los 16 años una persona tenga una licencia de conducir tras un año con la llamada 'restringida', que permite conducir acompañado de un pasajero mayor de 21 años con licencia en horas diurnas… ¡Y a esta licencia se puede acceder a los 15 años!
Y enseguida los padres corren a abrazarse a esta oportunidad que es sinónimo de libertad e independencia. Ya no tenemos que llevarlo o pedirle al abuelo o a la tía, o al hermano mayor que nos lleve al chico a la escuela temprano en la mañana, recogerlo al mediodía, llevarlo al part-time, volverlo a recoger al atardecer y luego en la noche, cuando parecería que el itinerario ya había terminado, pues come on Mom... come on Dad, take me to Raquelita's house.
Vale la pena todo sacrificio con tal de evitar que la suela del zapato derecho de nuestros hijos conozca el acelerador. Es bueno disuadirlos de manejar tan temprano. No debemos ceder a la presión de poner a un adolescente tras el volante. En realidad, no importa cuántos inconvenientes ello imponga —por un tiempito más apenas—, sí vale la pena hacerlo.
La invasión a Iraq comenzó en marzo del 2003 y para llegar al número redondo de las primeras 2600 bajas de nuestros soldados allá, tomó 41 meses. En ese mismo período murieron en accidentes de tráfico en los Estados Unidos 22 mil adolescentes al volante. Triste paradoja que la guerra en Iraq es más segura para nuestros hijos que las avenidas y autopistas de aquí.
Según advierte la publicidad de una compañía de seguro, cada año 6 mil de nuestros jóvenes salen a "dar una vuelta" en su carro y jamás regresan. Y parte de la culpa es de los padres que no le conceden la importancia necesaria al protagonismo de conducir en la sociedad contemporánea. Con la excepción de algunas ciudades —como Nueva York— de acento peatonal y con un sistema de transporte colectivo que drena las necesidades de traslación de la gente en la ciudad, Estados Unidos es un país en el cual una persona sin automóvil está más inválida que una postrada a una silla de ruedas. Mas, a pesar de esa realidad, no preparamos debidamente a nuestros jóvenes para realizar una función que varias veces al día harán toda la vida.
Muchos padres destinan una dedicada atención a las clases de piano de su hija o de tae kwon do de su hijo. Pagan por ellas y siempre hallan tiempo para llevarlos a la cita, generalmente más de una vez por semana. Y eso está bien, pero ¿será tu hija una concertista clásica de rango mundial o tu hijo un campeón olímpico de las artes marciales? Probablemente no. En cambio sí va a ponerse al volante de un automóvil a lo largo de toda su existencia y, sin embargo, no los entrenamos debidamente para eso. Nuestros hijos cuentan con más horas de práctica en cualquier cosa que las que dedican al manejo del automóvil; más tiempo en los videojuegos, más tiempo en el celular, más tiempo en los i-Pods...
Si eres es un padre o madre en el umbral de la conducción de tu hijo adolescente, no ignores estos consejos
Consejos
• No te apresures en que tu hijo empiece a conducir. No hay una edad obligatoria en Estados Unidos para empezar a conducir.
• Ejerce tu autoridad de padre. Todos los estados del país otorgan a los padres el derecho de decidir si su hijo menor de edad conduce o no, y a determinar si está preparado para hacerlo o no.
• Los expertos concuerdan en que nunca antes de las 100 horas de conducción supervisada nadie está preparado para conducir por sí solo.
• Exhorta a tu hijo o hija adolescente a que tome como 'clase electiva' la de conducción que ofrecen las escuelas.
• Procura que tu hijo se enrole en el programa GLD. ¿Qué es GLD? Pues Graduated Driver's License, un programa de tres pasos que prepara a los jóvenes para conducir. La Florida es uno de los varios estados de la nación que desde 1996 adoptó este sistema luego que la NHTSA (el Ministerio de Seguridad Vial de EEUU) la AAA, la industria de seguros y otras agencias del gobierno acordaron su establecimiento. Las estadísticas de los estados que cuentan con este programa revelan una reducción de entre el 11 y el 14% de las fatalidades. Según la NHTSA, los conductores entre 16 y 19 años tienen cuatro veces más posibilidades de accidente por milla que los adultos.
• Predica con el ejemplo: una encuesta realizada por Nationwide Mutual Insurance,reveló que el 82% de los jóvenes entre 10 y 18 años prestan atención a la manera de conducir de sus padres. Por la importancia de esta indagación, la reproducimos al final de este articulo (no dejes de leerla).
• Varias compañías automovilísticas ofrecen programas de entrenamiento para los padres y los adolescentes y que pueden ser consultados en sus respectivos websites.Algunos de ellos:
AUDI: audidrivingexperience.com
Ford: drivingskillsforlife.com
GM: bondurant.com
Honda: midohio.com
Toyota: toyotadrivingexpectations.com
Son caros... entre $200 y tantos dólares hasta un poco más de mil dependiendo de la complejidad del curso. Fuera de la ciudad, obviamente, más caros aún pero... ¿cuánto vale la vida de tu hijo?
Una encuesta de Nationwide Mutual Insurance publicada en el 2007 demuestra que los hijos prestan atención a los hábitos de conducción de sus padres
Aun cuando pueda parecer que están concentrados en la música, hablando con los amigos o mirando por la ventanilla, los adolescentes y los preadolescentes son atentos observadores —y aprendices— de los hábitos de manejo de sus padres.
Según indica un estudio sobre más de 2,200 padres e hijos llevado a cabo por Nationwide Mutual Insurance, el 82% de los jóvenes entre 10 y 18 años presta atención a la manera de conducir de sus padres, por lo menos la mitad del tiempo que pasan con ellos en el auto.
“Los adolescentes aprenden las reglas de manejo observando a sus padres. Los padres desempeñan un papel decisivo en la formación del tipo de conductor que serán sus hijos y reconocen esta responsabilidad. Según la encuesta, un 85% de los padres dice que tratan de promover la seguridad en el camino conduciendo de manera prudente", expresó Bill Windsor, vicepresidente de seguridad de Nationwide.
Si bien los padres reconocen que están siendo observados y que deben predicar con el ejemplo, a menudo se pierde en la práctica. Dos de cada cinco padres encuestados dicen no demostrar sus malos hábitos de manejo delante de sus hijos, pero muchos jóvenes reportan haber visto a sus padres conducir de manera agresiva, buscar objetos en el auto, hablar por los celulares y no usar sus cinturones de seguridad mientras conducen.
La indagación pone de manifiesto la oportunidad tan importante que tienen los padres de servir de modelo para sus hijos como conductores prudentes. Desaprovechar esta oportunidad puede tener consecuencias graves. Según la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), los accidentes automovilísticos son la causa principal de muerte de adolescentes estadounidenses. Para los jóvenes entre 16 y 18 años, los accidentes son la causa de más de un tercio de todas las muertes.
"Los padres pueden ayudar a sus hijos a aprender conductas de manejo prudentes poniendo en práctica la seguridad cada vez que arranquen el auto,
independientemente de si sus hijos están o no en el auto", continúa Windsor. "Y cuando se trata de salvar potencialmente la vida de los jóvenes y de proteger a otras personas en la vía, hay muy pocas conversaciones tan importantes como el tema de ser un conductor precavido con los preadolescentes y los adolescentes".
Hallazgos principales del estudio
• Si bien casi la mitad de los padres reportan conducir al límite de velocidad
o menos, la mayor parte del tiempo, un 80% de los jóvenes observa que sus padres conducen sobre el límite de velocidad.
• Más de la mitad de los jóvenes ha observado a sus padres realizar múltiples tareas detrás del volante (hablar por el celular, ajustar el radio y/o corregir a un niño que se comporta mal), discutir con un amigo o pasajero y/o discutir con otros conductores e incluso gritarles.
• Casi tres de cada diez jóvenes encuestados han sentido temor cuando uno de sus padres conduce y un 53% de los padres han sentido temor al ir con su hijo adolescente al volante.
• Más de la mitad de los jóvenes no han hablado con sus padres sobre cómo se sienten acerca de su forma de conducir, incluyendo el 20% que nunca ha encontrado el momento o la forma adecuadas para hablar del tema.
• Un 27% de los adolescentes con licencia de conducir nunca han recibido instrucción formal y han aprendido observando conducir a sus padres y a otras personas.
• Los conductores adolescentes tienen un 66% más de probabilidad de obedecer los límites de velocidad y un 51% más de probabilidad de mantener ambas manos en el volante que sus padres.
Una investigación del Instituto de Seguros para la Seguridad en las Autopistas (IIHS) confirma la influencia de los padres en los hábitos de manejo de sus hijos.
"El IIHS ha determinado que los hijos adolescentes de padres que han cometido infracciones de tránsito o han estado involucrados en accidentes tienen una mayor probabilidad de cometer también infracciones de tránsito o de tener accidentes", comenta Anne McCartt, vicepresidenta principal de investigación del Instituto. "Nuestra investigación y la encuesta de Nationwide deben enviar un mensaje claro en el sentido de que, cuando se trata de aprender buenos hábitos de conducir, los padres desempeñan un papel importante".
Hay dos momentos del año en Estados Unidos muy atareados en la actividad comercial minorista. Uno es la temporada navideña, cuando se produce un verdadero frenesí por parte de los consumidores en la compra de regalos, y el otro es el Back to School o "regreso a la escuela", cuando los padres se apresuran a comprar lo que sus hijos necesitan para comenzar un nuevo curso escolar. Y tanto en las Navidades como en el "regreso a la escuela", muchos les regalan su primer auto a sus hijos adolescentes que se estrenan en las artes y oficios de conducir. En Navidad, el auto se considera el mejor de los regalos. En el regreso a la escuela, es el más codiciado útil escolar para que el adolescente ya no dependa de nadie que lo lleve al colegio.
Pero cuando llega ese momento aflora una gran pregunta: ¿Qué carro le compro a mi hijo? Y a continuación, esta interrogante desencadena una catarata de otras más. ¿Qué es mejor, un auto nuevo o usado? ¿Cuál es el carro más seguro? ¿Qué tamaño debe tener? En este artículo —como prometimos arriba— iremos desgranando esas preguntas y ofreciendo sus respuestas.
• ¿Carro nuevo o de uso?
Esta pregunta lleva un asterisco que abordaremos más adelante. Pero antes, respondamos: De uso. ¿Y por qué?
Es muy difícil que un adolescente —o una persona cualquiera sin importar la edad— que comienza a conducir, no le dé golpes a su primer auto. Las reparaciones consecuencia de accidentes que afectan el estado exterior del vehículo no son más o menos caras en un auto nuevo que uno de uso, sino que dependen de la severidad del impacto. Pero sin duda, por razones obvias, reponer partes a un auto nuevo —particularmente si todavía se está pagando por él— es más caro porque el banco impone sus exigencias de repuestos nuevos. Por otro lado, el seguro replica en cuotas y puntaje con más severidad ante un auto nuevo accidentado que ante uno de uso.
Pero tampoco compre un transportation. Si tú te “ahorraste" dinero al comprar un auto muy barato porque es muy viejo y/o no está en buena forma, luego lo vas a pagar en reparaciones. Y no sólo significa dinero, sino el inconveniente de las gestiones y el tiempo que demanda. Tampoco es recomendable que tu hijo o hija se mueva en un vehículo cuyo estado mecánico comprometa su seguridad ante la posibilidad de dejarlos varados en una zona o condiciones peligrosas. Buscando con detenimiento en los clasificados locales, siempre se pueden hallar buenas ofertas. Hoy, el precio promedio de un auto de uso que se supone que "no dé problemas" oscila entre los $4 mil y 5 mil dólares. Por debajo de $2,000, evítelos si puede. Mil, o menos, olvídalo...
Entre las desventajas de un auto muy viejo está la de que probablemente carecerá de los modernos sistemas de estabilidad y protección con que cuentan los actuales. No compres un auto que carezca de bolsas de aire. Y siempre comprueba que éstas no hayan sido eliminadas y que funcionen.
Revisa en la internet los autos que se rompen menos. Hay muchas marcas y modelos, pero dos buenas recomendaciones son Honda y Toyota que reportan altos índices de confiabilidad y satisfacción del consumidor en todos sus modelos, aún con millaje alto.
¿Y por qué no uno nuevo? Bueno, si cuentas con una economía que te lo permite y eso te hace feliz, pues hazlo. Para familias con economías promedio, la mensualidad de autos del nivel económico y del llamado entry level —por ejemplo, Toyota Yaris (económico) u Honda Civic (entry level), las mensualidades pueden ser tan o más bajas que las de un auto de uso de categoría superior.
Un auto nuevo aventaja a los más viejos en sistemas de seguridad y protección como bolsas de aire de cortinas laterales, Control de Tracción, Control de Estabilidad, Distribución Electrónica del Frenado, etc. Los autos de lujo como Lexus, Infiniti y Volvo cuentan con sistema de alerta de aproximación peligrosa frontal y lateral del vehículo, y en algunos casos intervienen por encima de la voluntad del conductor a favor de éste.
• Y ahora, vamos al asterisco: Si nuevo... ¿compramos o hacemos un lease?
Evita un lease o arrendamiento. En un lease es verdad que podrás regalar un auto nuevo por menos o ningún dinero de entrada y con una mensualidad más baja que si lo compras. Pero la mayoría de adolescentes gustan de customize o "personalizar" los autos, y en un lease generalmente el arrendatario tiene la obligación de entregar el vehículo al término del contrato en el estado original que el auto fue sacado del concesionario. Devolver el auto al estado original si fue alterado —es decir, remover cambios en la pintura, vestidura, en los rims o en la electrónica, etc. —, representará un gasto extra y además, si estas operaciones dejan huellas, podrías estar sujeto a penalidades por alteraciones a la originalidad del vehículo.
Lo mismo ocurre con las rayaduras, abolladuras, secuelas de accidentes, etc. Si el auto es "comprado" no estás obligado a nada de eso y además puedes deshacerte de él vendiéndolo en cualquier momento que desees hacerlo, mientras que con un lease estás obligado a agotar el plazo del arrendamiento.
• El seguro automovilístico
Recuerda que un seguro para jóvenes debutantes al volante es caro. Una póliza a nombre sólo del nuevo conductor es carísima, y por eso la mayoría de los padres decide sumar al hijo o la hija a la de la familia. Aun así, el seguro "te va a subir". Pero puedes atenuar la escalada de la prima si evitas adquirir un auto nuevo y/o de corte deportivo. Dicen que en algunos estados los coches de color rojo pagan cuotas más altas.
Indaga, y pide cotizaciones antes de adquirir una nueva póliza. Consulta con un agente —o con su agente— de seguro los detalles. Las pólizas varían de compañía a compañía y algunas comprenden sistemas de recompensa para buenos estudiantes.
Nunca cedas a la tentación de la trampa —por ejemplo, registrar al conductor o el vehículo en otra dirección donde las tarifas son más bajas, etc.— Además de que no es legal, en la eventualidad de un accidente la aseguradora siempre descubrirá el engaño y hallará en ello no un pretexto sino una razón legítima para no abonarte la compensación y cancelar tu póliza, lo que a la larga te costarás más y te dejará desamparado.
Sin embargo el seguro tiene un lado positivo más allá de las angustias que impone a tu billetera. Utilízalo a tu favor y el de su hijo o hija como una clase de responsabilidad y de ética. Establece un sistema de recompensa o castigo directa y proporcionalmente relacionado con el cuidado de su seguro. Si tu hijo o hija tiene un trabajo part-time que le representa una entrada de dinero, o si le entregas una mensualidad, negocia con él o con ella el pago del seguro o el del auto —en caso que el vehículo haya sido financiado y no pagado de golpe—. Dile "tú pagas el seguro y yo la letra del carro o viceversa. Esa no es una propuesta tiránica, sino una beneficiosa manera de enseñarle a ser responsable y a administrarse, lo que le preparará para enfrentar los desafíos de la sociedad en la vida de adultos mañana.
Y ahora, la parte más importante: el auto
•¿Qué carro le compro a mi hijo?
Los padres —a diferencia de los hijos que se inclinan por el look o apariencia— otorgan prioridad a la seguridad del carro. Y para la mayoría de los padres, seguridad es sinónimo de talla, y talla es sinónimo de SUV. Error...
Los SUV son los vehículos menos recomendados para una persona que conduce por primera vez. Todos los SUV —más allá de los sistemas de seguridad con que cuente alguno dependiendo de la marca y modelo—, por una razón obvia, su centro de gravedad más alto, son más propensos al vuelco que el resto de los vehículos. Los jóvenes que comienzan a manejar todavía no han desarrollado la percepción ni las mañas de conducción que los preserven de maniobras y giros bruscos que producen volcaduras.
Por otro lado, aunque es innegable que el tamaño de un vehículo puede de cierta manera preservar la integridad física de sus ocupantes en caso de impacto, el argumento no avanza en línea recta. ¿Cuán seguro sería un Hummer de cáscara de huevo? Es toda una ciencia diseñar cómo reaccionará la estructura de un vehículo en caso de impacto. Hay autos pequeños que responden mejor a un accidente que uno más grande. Consulta en la internet los índices de seguridad en impacto frontal otorgados por la NHTSA (National Highway Traffic Safety Administration o Administración Nacional para la Seguridad del Tráfico en las Autopistas).
Por mucho que te lo rueguen, no consientas en un auto deportivo. Es una exigencia muy frecuente sobre todo del lado de los chicos. El Ford Mustang es un predilecto de la actual generación de adolescentes por todo lo que ofrece en vigor y estilo a precio accesible. El récord de accidentes de juveniles relacionados con los Mustang es altísimo, por eso es uno de los modelos que sufre una de las más altas tasas de seguro.
Si puedes adquirir un vehículo con transmisión All Wheel Drive (AWD) con tracción en las cuatro ruedas, hazlo. Estos vehículos tienen más agarre en superficies resbaladizas que los de sólo transmisión frontal o trasera. Un auto AWD es más seguro en terrenos pendientes, mojados o helados. Hoy se ofrecen muchos modelos con esta característica, pero los de Subaru, Audi y Volvo son muy eficaces. El Suzuki SX4, un auto del segmento económico, es el único de su categoría que incluye AWD estándar.
Aunque en la mayoría de los países del mundo, a diferencia de Estados Unidos, priman las transmisiones manuales, procura que el primer auto de tu hijo o hija sea automático. Los autos de cambios de marcha manuales requieren más destreza, y en caso de apuro pueden meter en aprietos a un adolescente inexperto, especialmente en el tráfico de la autopista. Muchos chicos quieren autos manuales; impídelo. Tienen todo el tiempo del mundo para dominarlos después.
Si no quieres agregar más gastos a los relacionados con el estreno del joven al volante, procura autos de cilindrada pequeña. Con los precios elevados de la gasolina, un vehículo con motor V-8 es un disparate atroz que tu cuenta de banco no te perdonará.
Aunque sería un milagro que su hijo o hija le pidiera una minivan, alégrate de que no lo haga y trata de que su primer auto tenga la menor cantidad de asientos posibles. Los jóvenes son gregarios. Y cuando están juntos —como decían los abuelos de antaño— lo que no se le ocurre uno se le ocurre al otro. Debes saber no sólo que la mayoría de los accidentes fatales con adolescentes ocurren los fines de semana, de viernes a domingo entre la medianoche y las 3 de la mañana, sino que la mayoría de ellos ocurren cuando hay otros jóvenes en el auto.
La mayoría de los jóvenes quieren carros flashy, potentes, veloces... ¿Quieres un consejo general que puedas usar como máxima?: NO COMPRES NADA DE LO QUE TE PIDAN.
Una consideración importantísima