MÉXICO, DF - Ya sean nacionales o importadas, se pueden encontrar algunas bebidas hechas de cebada que durante el proceso de fermentación se mezclan con otros ingredientes para darles variedad.

"La técnica inició en Bélgica y regularmente son cervezas de alta fermentación o ale que al momento de su segunda fermentación se les agrega la pulpa de la fruta, miel o una barra de chocolate para que tomen el sabor a ese ingrediente y sea el que resalte", dice Georges Symeonidis, director general de Europa Beer.

La intensidad dependerá del tiempo que duren fermentándose con ese ingrediente, entre más tiempo, mayor sabor. Mientras que, el cuerpo se lo da el tipo de cebada, la cantidad de lúpulo (planta que desecada se emplea para aromatizar y dar sabor amargo a la cerveza) y los otros ingredientes (especias o hierbas) que se empleen para hacerlas.

Y aunque agregarles sabores dulces o frutas parezca una contradicción, en realidad las cervezas frutales pueden ser comparadas con una champaña rosada y constituyen bebidas apetitosas que sólo se pueden hacer con frutas poco ácidas y no muy dulce, como las frambuesas, manzanas y duraznos.

En el caso de las que son enmieladas o achocolatadas, lo que se hace es agregar cucharadas de miel, granos de cacao o una barra de chocolate para intensificar los sabores de la misma bebida.

"En realidad esos sabores siempre los han tenido las cervezas, pero en el caso de algunas se intensifica para que el paladar los pueda degustar más", dice Bastien Francois, dueño de la bodega de cervezas del mundo, La Belga.

Pero para descubrir si el aroma a frutas, la textura del chocolate o el sabor a miel se llevan bien con lo amargo de las cervezas, la mejor forma de hacerlo es destapando y degustando algunas de ellas.