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Algunas recetas clásicas son muy sabrosas, pero no necesariamente sanas o nutritivas, pero con algunas modificaciones simples y, sin sacrificar el sabor, se pueden preparar de manera saludable.

Hoy en día existen muchos libros de cocina que ofrecen recetas de este tipo. En general, estas recetas reemplazan la harina blanca por la integral y las grasas saturadas por aceites más beneficiosos. La mayoría de los libros de comidas sanas coinciden en la importancia de incorporar frutas y verduras frescas en sus recetas y reducir el tamaño de las porciones.

En Eating Well: Comfort Foods Made Healthy, la autora Jessie Price ofrece 175 recetas clásicas que fueron modificadas para hacerlas más saludables.

"Seguimos una serie de principios básicos para hacer las modificaciones, como por ejemplo, reemplazamos la grasa y la mantequilla por aceites saludables como el de oliva o canola, o elegimos arroz y pan de harina integral, en lugar de su variante blanca", explica Price.

Sus recetas emplean hierbas frescas y condimentos para darle sabor a los platos.

Otro libro de opciones saludables y sabrosas es Delicioso y sano: Secretos simples para que sus hijos coman bien.

Su autora Jessica Seinfeld habla del "engaño amoroso"; esto es, darle a sus hijos la comida que ellos quieren, pero que al mismo tiempo necesitan. Según ella, no es necesario forzar a los niños a que coman alimentos que no les gustan, sino elegir lo que a ellos les gusta y prepararlos de manera nutritiva, inculcándoles así buenos hábitos alimenticios desde pequeños.

Seinfeld recomienda incluir vegetales y frutas frescas, granos enteros, alimentos ricos en calcio, proteína magra y fibra en la dieta diaria de los niños. También aconseja reducir las grasas saturadas y las grasas trans, reemplazándolas por grasas monosaturadas, presentes en el aceite de canola o de oliva, o con grasa Omega-3 que se encuentra en pescados como el salmón y las sardinas, y en las nueces.