“Tres leches” especialidad del restaurante Sushisamba Dromo. (FOTO: EFE)
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Otros maestros reposteros como el español Sergio Navarro, de Sushisamba Dromo, en Miami, se vuelcan en la confección de atrevidas creaciones que encarnan el precepto del chef pastelero francés Pierre Hermé, cuando decía que “el comer es una necesidad, pero el postre es sólo un placer”.

Y quienes desean regodearse con los sabores más tradicionales tienen ante sí la golosa hermandad de cocinillas que se entregan a los efluvios de la repostería de autor, creativa y renovadora de texturas.

Esta nueva constelación de reposteros centra su atención en una dulcería imaginativa e innovadora de sello europeo, pero sin perder de vista el mestizaje de los sabores y productos hispanos y mediterráneos.

Madrileño de 30 años, Navarro mima la presentación de los postres, convertidos en sugerentes tablas cromáticas, y no duda en establecer alianzas desusadas.

Como los tiraditos de fruta fresca, entre ellos el de mango —con gelatina de yogur, jengibre y nata—, el de piña —a base de gelantinas de coco y café—, o el de kiwi —que utiliza menta y perlas de frambuesa.

Otros postres que incorporan un fructífero mestizaje de ribetes innovadores son el arroz con leche —a base de mango, gelatina de sake y dulce de leche—, el tres leches, de impronta centroamericana, al que Navarro agrega espuma de guayaba y mango y flambea con aguardiente brasileño de cachaza.

En resumen, que si los maestros reposteros renovadores proclaman que con las “cosas de comer” sí se juega, esa otra cocina de resistencia, cimentada en el recetario de la abuela, mantiene su encarnizada defensa de los sabores anclados en nuestra memoria.