Una piscina repleta de arándanos pintó de rojo el centro comercial de Hollywood y Highland. (FOTO: Ciro Cesar/La Opinión)
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"La planta del arándano es un arbusto enano que vive por años y años. No tiene un tallo central, sino varias ramas largas cubiertas de hojas pequeñas donde indiscriminadamente retoñan las flores que se convierten en fruto", señala Tassone, quien explica que cuando el arándano alcanza su grado de maduración —o se torna rojo— se inundan las granjas de agua para que el fruto flote y para que luego unas máquinas con grandes cilindros desprendan las semillas de las ramas sin dañar la planta.

Luego, cuando los arándanos sueltos flotan sobre el agua, los granjeros ingresan a las gigantescas piscinas, ataviados con botas y pantalones de caucho, y con rastrillos dirigen el fruto hacia las cajas de madera de las plataformas de los camiones que transportan el producto hasta las plantas procesadoras de Ocean Spray.

Si se va a usar para el jugo de arándano blanco, entonces se recoge unos meses antes de que se torne rojo.

"Este es un fruto que tiene muchas propiedades medicinales", asegura la entrevistada. "Los indígenas de este país lo usaban como medicina en casos de infección urinaria, y todavía se sigue utilizando".

Esto se debe a que contiene unos poderosos nutrientes, llamados proantocianidinas (PAC) que, según las investigaciones, ayudan a prevenir que ciertas bacterias se adhieran a las paredes de algunos órganos internos del cuerpo, como los riñones, vejiga, estómago, y del tracto urinario.

Los arándanos tienen también un alto contenido de antioxidantes que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y la salud oral, sostiene Tassone.

La portavoz explica que, además de ser consumido en jugos ya procesados, el arándano fresco se puede comer crudo con miel de abeja o se puede cocer en un poco de agua con azúcar para luego ser usado en licuados o en salsa para preparar carnes de res, pollo, pescado y cerdo.