MIAMI, Florida.— Los productos gourmet de la gastronomía iberoamericana, como el jamón de cerdo ibérico, el aceite de oliva extravirgen o el dulce de leche artesanal, son verdaderos tesoros culinarios, delicias que marcan la herencia de la buena mesa hispánica en EEUU.
Ninguna celebración resulta más propicia que la del Mes de la Herencia Hispana —desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre, por decreto oficial— para constatar cómo las especialidades gourmet iberoamericanas, su soplo original de aromas y sabores, han ido ganando terreno y adeptos en Estados Unidos.
Un vistazo gozoso a los principales supermercados y tiendas delicatessen estadounidenses nos sirve para constatar que los productos de sello iberoamericano pueblan las estanterías con sus sabores inconfundibles.
Triunfo pues, también para las exquisiteces de impronta hispánica, de la divisa un tanto epicúrea de Winston Churchill cuando decía: "Tengo gustos muy sencillos, sólo me gusta lo mejor".
Y si toca coronar alguna excelencia gastronómica, empecemos por el jamón de cerdo ibérico, una de las grandes cotas culinarias del mundo.
La posibilidad, comentada tantas veces con escepticismo de degustar algún día en este país la intensidad aromática, perfumada del jamón ibérico (cerdo negro que se alimenta básicamente de bellota) se ha hecho realidad.
El conocido en la Península Ibérica como "pata negra" (Black Hof’) encuentra demanda creciente en las tiendas de especialidades gourmet que avivan los paladares de los más exigentes "cerdólatras".
En Delicias de España, un local situado en Miami donde ha cuajado la adicción al tapeo y los guisos de raigambre española, se respira un encomiable fervor por este tótem culinario y las especialidades gourmet.
En el renglón de la aristocracia del aceite encontramos un buen número de marcas que afirman el triunfo de la dieta mediterránea.








