La bolsa de aire como sistema de seguridad para autos se inventó en los años cincuenta, pero no fue sino hasta el año ochenta que Mercedes-Benz introdujo la primera en el lujoso modelo S-Class. Inicialmente, la bolsa de aire fue inventada como una alternativa a los cinturones de seguridad, pero después se entendió que se debía usar conjuntamente con los cinturores de seguridad para mayor protección. Para finales de los ochenta, Porsche ya ofrecía bolsas de aire frontales para el conductor y el pasajero.
En 1984, el gobierno de Estados Unidos decretó que todos los autos fabricados después del 1 de abril de 1989 debían tener al menos una bolsa de aire para el conductor. Para 1996, dos bolsas de aire frontales, una para el conductor y una para el pasajero en la parte delantera, se hicieron obligatorias. Así, todos los autos tienen al menos dos bolsas de aire frontales, pero poco a poco estamos viendo cómo las bolsas de aire laterales y las cortinas de aire superiores están apareciendo como equipamiento estándar.
No todas las bolsas de aire son iguales
La tecnología de las bolsas de aire ha evolucionado considerablemente. Las primeras bolsas frontales estaban diseñadas para adultos de tamaño promedio, y se hicieron famosos los casos en que niños y personas de baja estatura experimentaron lesiones graves. Estas bolsas además no se activaban en colisiones a baja velocidad.
Hoy en día las bolsas de aire son “inteligentes”, gracias a computadoras y sensores a bordo del auto. Por ejemplo, se inflan y desinflan a diferente presión y a diferente velocidad de acuerdo con el tipo de colisión, y se desactivan cuando un sensor en el asiento delantero detecta que no hay un pasajero.
Gracias a que los sensores detectan qué tipo de colisión ha ocurrido —por ejemplo a qué velocidad, en qué dirección, y si es un vuelco o no— la computadora puede decidir cuánto tiempo (segundos) deja las bolsas de aire infladas. Un vuelco dura más tiempo que una colisión; así, en estos casos, las bolsas se quedan infladas hasta que el vehículo se detiene.
Otro gran avance en la tecnología ha sido la creación de bolsas de aire laterales y cortinas. Las bolsas de aire laterales usualmente se encuentran en el marco lateral, o en el mismo asiento. Estas bolsas protegen el torso de los pasajeros en colisiones laterales y vuelcos. Las cortinas de aire usualmente están colocadas en el techo del vehículo, y protegen la cabeza de los ocupantes.
Finalmente, se han desarrollado bolsas de aire para proteger las rodillas del conductor. Las rodillas son un área muy vulnerables en colisiones frontales por su proximidad al panel inferior del tablero.
¿Cuántas bolsas de aire necesitas?
Si bien sólo es obligatorio que los fabricantes incluyan bolsas de aire frontales en sus vehículos, la mayoría de las marcas ofrecen más bolsas de aire como equipamiento estándar, y aún más como equipamiento opcional. Por ejemplo, el Hyundai Accent, que es uno de los autos más económicos en USA (empieza alrededor de $11,000), ya viene con cortinas de aire laterales como equipamiento estándar, además de las frontales obligatorias. La mayoría de los autos de lujo incluyen dos bolsas de aire frontales, bolsas laterales y cortinas superiores. Un gran argumento de venta en las camionetas SUV (por su propensidad a vuelcos) es incluir cortinas de aire superiores.
Obviamente, mientras más bolsas de aire tenga tu auto, mejor. Si piensas comprar un auto nuevo o usado, es importante saber qué tipo de bolsas de aire tiene. Muchos autos ofrecen bolsas laterales, pero sólo para los pasajeros en el asiento delantero. Muchos SUV de tres filas de asientos tienen cortinas para las dos primeras filas pero no para la tercera, que es donde usualmente se sientan los niños más pequeños.
Es importante analizar y comparar qué tipo y cuántas bolsas tiene el auto, y cuáles son estándar u opcionales. Si son opcionales, analiza si puedes gastar un poco más para tener mayor protección. En autos usados, la mayoría de los fabricantes recomienda que se les haga mantenimiento a las bolsas de aire cada diez años.
¡Feliz manejo!
La bolsa de aire como sistema de seguridad para autos se inventó en los años cincuenta, pero no fue sino hasta el año ochenta que Mercedes-Benz introdujo la primera en el lujoso modelo S-Class. Inicialmente, la bolsa de aire fue inventada como una alternativa a los cinturones de seguridad, pero después se entendió que se debía usar conjuntamente con los cinturores de seguridad para mayor protección. Para finales de los ochenta, Porsche ya ofrecía bolsas de aire frontales para el conductor y el pasajero.
En 1984, el gobierno de Estados Unidos decretó que todos los autos fabricados después del 1 de abril de 1989 debían tener al menos una bolsa de aire para el conductor. Para 1996, dos bolsas de aire frontales, una para el conductor y una para el pasajero en la parte delantera, se hicieron obligatorias. Así, todos los autos tienen al menos dos bolsas de aire frontales, pero poco a poco estamos viendo cómo las bolsas de aire laterales y las cortinas de aire superiores están apareciendo como equipamiento estándar.
No todas las bolsas de aire son iguales
La tecnología de las bolsas de aire ha evolucionado considerablemente. Las primeras bolsas frontales estaban diseñadas para adultos de tamaño promedio, y se hicieron famosos los casos en que niños y personas de baja estatura experimentaron lesiones graves. Estas bolsas además no se activaban en colisiones a baja velocidad.
Hoy en día las bolsas de aire son “inteligentes”, gracias a computadoras y sensores a bordo del auto. Por ejemplo, se inflan y desinflan a diferente presión y a diferente velocidad de acuerdo con el tipo de colisión, y se desactivan cuando un sensor en el asiento delantero detecta que no hay un pasajero.