Quizás no te hayas dado cuenta, pero los neumáticos son una de las partes más importantes de tu auto. Los neumáticos están en contacto constante con el pavimento, y son unos de los factores clave al momento de frenar y mantener la estabilidad.
Mantener tus neumáticos bien inflados sólo toma unos pocos minutos de tu tiempo, pero a cambio tendrás la tranquilidad de saber que tú y tu familia están más seguros.
Inspección visual
Anótate en tu calendario e inspecciona los neumáticos por lo menos una vez al mes, y cada vez que vayas a emprender un viaje largo de carretera.
1. Revisa que no hayan rajaduras o cortaduras en la pared lateral de los neumáticos.
2. Controla que no hayan ampollas. Su ves ampollas en la cubierta del neumático, cámbialo inmediatamente. Esto significa que puede haber daños internos y se puede escapar aire, y hasta existe la posibilidad de que el neumático explote.
4. Revisa el dibujo. Debería ser uniforme. Un dibujo que está gastado desigualmente significa que el neumático no está inflado correctamente, que hace falta alinear el auto, que el neumático está dañado, o que tiene dañada alguna parte de la suspensión.
5. La mayoría de los neumáticos modernos tienen unas rayas que indican cuál es el dibujo mínimo con el que se debe conducir. Si estas rayas no son visibles, quiere decir que el neumático está gastado y se debe reemplazar. Para más exactitud, puedes comprar un medidor de dibujo en cualquier tienda de partes y accesorios de autos. También está el método del penny. Inserta un penny (un centavo de dólar) con la cabeza de Lincoln apuntando hacia el neumático. Si puedes ver la cabeza del presidente completamente, quiere decir que el dibujo está muy gastado. Si el dibujo tapa parcialmente la cabeza de Lincoln, aún le queda vida al neumático.
Además de una inspección visual, controla que no haya vibraciones. Si las hay, significa que tus neumáticos pueden estar desalineados, desbalanceados y hasta doblados. Esto no sólo le puede traer problemas al neumático, sino que puede ir dañando lentamente otros componentes del auto, como el tren y los amortiguadores.
Un neumático bien inflado
Por más perfecto que sea un neumático y su instalación, siempre va a perder aire lentamente por el rin o la válvula. Además, la temperatura influye sobre la presión de aire dentro del neumático.
En un neumático con baja presión, las paredes son más flexibles y se calientan, causando que el auto sea menos estable y que tengas menos control. Además la baja presión te hará gastar más gasolina, porque hay más superficie del neumático en contacto con el pavimento, lo que requiere más potencia del motor para mover el auto.
Mantener la presión adecuada es muy fácil utilizando un medidor de presión. No te dejes llevar por las apariencias y midas la presión “a ojo”. Muchos neumáticos modernos son “barrigones” inclusive cuando están inflados correctamente. Un medidor de presión de neumáticos es exacto y muy económico. Para mejores resultados, mide la presión cuando el neumático está frío, antes de manejar el auto o sólo habiéndolo manejado una corta distancia (digamos, desde la casa hasta la estación de servicio para inflarlo).
La presión de aire ideal usualmente está escrita en el marco del lado de conductor de tu auto, en una calcomanía, o en el manual del auto. Si no consigues la información en esos lugares, contacta al fabricante de tu auto. No te guíes por los números indicados en la pared del neumático, ya que ésa es la presión máxima que aguanta, no la presión ideal para el tipo y peso de tu vehículo.
Finalmente, acuérdate de rotar tus neumáticos periódicamente, para que se gasten uniformemente. Muchas tiendas hacen esto gratis si compraste los neumáticos allí, pero si no, igual cuesta muy barato. Te sorprenderás cuánto más te durarán los neumáticos si los rotas periódicamente—cada 7500 millas es adecuado.