Un neumático bien inflado

Por más perfecto que sea un neumático y su instalación, siempre va a perder aire lentamente por el rin o la válvula. Además, la temperatura influye sobre la presión de aire dentro del neumático.

En un neumático con baja presión, las paredes son más flexibles y se calientan, causando que el auto sea menos estable y que tengas menos control. Además la baja presión te hará gastar más gasolina, porque hay más superficie del neumático en contacto con el pavimento, lo que requiere más potencia del motor para mover el auto.

Mantener la presión adecuada es muy fácil utilizando un medidor de presión. No te dejes llevar por las apariencias y midas la presión “a ojo”. Muchos neumáticos modernos son “barrigones” inclusive cuando están inflados correctamente. Un medidor de presión de neumáticos es exacto y muy económico. Para mejores resultados, mide la presión cuando el neumático está frío, antes de manejar el auto o sólo habiéndolo manejado una corta distancia (digamos, desde la casa hasta la estación de servicio para inflarlo).

La presión de aire ideal usualmente está escrita en el marco del lado de conductor de tu auto, en una calcomanía, o en el manual del auto. Si no consigues la información en esos lugares, contacta al fabricante de tu auto. No te guíes por los números indicados en la pared del neumático, ya que ésa es la presión máxima que aguanta, no la presión ideal para el tipo y peso de tu vehículo.

Finalmente, acuérdate de rotar tus neumáticos periódicamente, para que se gasten uniformemente. Muchas tiendas hacen esto gratis si compraste los neumáticos allí, pero si no, igual cuesta muy barato. Te sorprenderás cuánto más te durarán los neumáticos si los rotas periódicamente—cada 7500 millas es adecuado.