Si no tienes el manual del vehículo a la mano, o si sabes que ya ha pasado mucho tiempo sin hacerle mantenimiento al sistema de enfriamiento, o si nunca se le ha hecho servicio, es recomendable que lo lleves a un taller de servicio. Este tipo de servicio es muy común, y será fácil conseguir un taller calificado en tu área.


El servicio del sistema de enfriamiento usualmente incluye:

-Vaciado del radiador y llenado con nuevo líquido refrigerante
-Inspección de derrames en el radiador
-Inspección del termómetro del motor
-Inspección de la bomba de agua
-Inspección y cambio de las mangueras
-Inspección y cambio de las abrazaderas
-Inspección y cambio de las correas (muy importante)
-Inspección y cambio de la tapa del radiador


Para el mantenimiento rutinario que tú puedes hacer, es buena idea que revises el nivel del refrigerante una vez al mes, o por lo menos cada vez que le cambies el aceite al auto, que usualmente es cada 3 meses o 3.000 millas. El refrigerante usualmente se usa diluido con agua desmineralizada (identificada como “50/50”) y comúnmente contiene un aditivo anticongelante (antifreeze) para climas fríos. De nuevo, consulta el manual de tu auto para saber qué tipo de refrigerante necesitas.

Igualmente, revisa las mangueras y las correas cada seis meses. Las mangueras deben estar firmes. Comprueba que no estén resquebrajadas y que las abrazaderas estén bien apretadas.

Las correas sufren mucho desgaste con el tiempo y deben ser cambiadas generalmente alrededor de las 35.000 millas. Si escuchas un chillido agudo proveniente del motor cuando enciendes el auto o cuando aceleras fuertemente, es una indicación de que las correas están gastadas o sueltas, y esto generalmente termina con las correas que se rompen. Sin correas el auto pierde electricidad, el ventilador del radiador y la circulación en la bomba de agua, lo que provoca un recalentamiento instantáneo.