El calor excesivo hace que tu auto trabaje más duro, y le cuesta más mantenerse a la temperatura ideal sin recalentarse. Por esto es muy importante hacerle mantenimiento regular al sistema de enfriamiento. No hay nada más pesado que quedarse accidentado en un día caluroso con un auto que dispara vapor y agua hirviente.

El sistema de enfriamiento consiste en el radiador, el líquido refrigerante (llamado coolant en inglés), la tapa del radiador, el tanque de recuperación, las mangueras, las correas y las abrazaderas.


Mangueras y correas

Las correas son unas de las partes más importantes del sistema de enfriamiento, ya que éstas son las que mueven los componentes como el alternador, el compresor del aire acondicionado, el ventilador del radiador y la bomba de agua. Al aflojarse o romperse una correa el auto se puede accidentar, ya sea porque la batería se descarga, o porque la bomba de agua o el ventilador dejan de funcionar, causando un recalentamiento. Algunos autos tienen una sola correa para todos los componentes, mientras que otros utilizan más de una.

Las mangueras son componentes que comúnmente pasan inadvertidos, y no nos damos cuenta de lo importante que es cambiarlas regularmente. Las mangueras transportan el líquido refrigerante a alta temperatura y presión. Con el tiempo, el hule de las mangueras se seca y se agrieta, causando derrames de refrigerante, lo que en sí causa recalentamientos. Igualmente, todas las abrazaderas que mantienen a las mangueras bien conectadas pueden desacoplarse poco a poco con el tiempo.

Mantenimiento y servicio

El mantenimiento del sistema de enfriamiento es muy fácil. Primero, deberías consultar el manual de servicio de tu vehículo para ver a qué intervalos recomienda el mantenimiento de cada sistema o componente. Cada vehículo tiene requerimientos particulares, pero como regla general, se le debe hacer servicio al sistema refrigerante cada 25.000 millas.