El C63 tiene un motor de 6.3-litros V8 que produce 451 caballos de fuerza y 443 libras/pie de torque.
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La transmisión automática de siete velocidades trabaja rápidamente y parece estar siempre al tanto de la posición de nuestro pie y la dinámica del auto. Se pueden hacer cambios semimanuales moviendo la palanca de cambios a un lado, o por medio de palancas tipo Fórmula 1 detrás del volante. Además, la transmisión tiene tres modos: Comfort, para manejo normal; Sport, para manejo deportivo, y Manual.

El único precio que hay que pagar por toda esta potencia y aceleración es el consumo de combustible. La agencia EPA nos dice que el C63 rinde entre 12 y 19 millas por galón (MPG). Yo obtuve un promedio de 15 MPG en manejo primordialmente de ciudad. Pero la verdad es que quien compra un vehículo de este calibre no está pensando mucho en economía de combustible.

La suspensión es firme, pero aún tolerable para el manejo diario. Este es un auto que te pide estar en contacto con la experiencia de manejo, y sentir cada piedra en el camino, y saber dónde están las ruedas plantadas es parte de la diversión. AMG le ha dado unos pequeños ajustes a la suspensión, como especificaciones de mayor utilidad y una efectiva barra estabilizadora en la parte delantera. 

En la cabina

Los interiores de Mercedes-Benz siempre se han caracterizado por gran lujo y calidad, y un diseño que le ofrece al conductor una experiencia de manejo especial. Todos los materiales en la cabina se ven y se sienten de excelente calidad, y la textura y olor de los asientos de cuero nos dejan saber inmediatamente que estamos a bordo de un auto exuberante.

El C63 tiene un único volante de competición con la parte de abajo plana, para mejor maniobrabilidad de espacio en las piernas. Los asientos son casi tipo competencia, con un agresivo soporte lateral que te abraza en los lugares apropiados. La dirección es súper directa y comunicativa.