(Foto: Lexus)
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Experiencia de manejo

El LS460 se siente a gusto tras el volante. La dirección es muy suave y quizás algo desconectada del camino, pero esto es algo a lo que ya estamos acostumbrados en muchos modelos de Toyota y Lexus. La cabina es una de las más silenciosas que haya experimentado.

Los autos de gran lujo tienden a tener un diseño de tablero y consola complicado, con decenas de botones para controlar los diferentes sistemas del auto. Aunque el LS no es la excepción, el diseño en general me pareció sobresaliente, con controles bien identificados, lógicamente localizados y al alcance del conductor.

La actualizada suspensión independiente en las cuatro ruedas con múltiples enlaces contribuye en gran medida a la suavidad de manejo, pero para los que quieren un poco más de agilidad, hay un paquete disponible con suspensión más firme y rines de 19 pulgadas.

Una bestia disfrazada

Bajo todo ese lujo y distinción vive un portentoso motor V8 de 4.6 litros que produce 380 caballos de fuerza y propulsiona al LS460 de 0 a 60 millas por hora (MPH) en aproximadamente cinco segundos y medio. Bajo fuerte aceleración también se puede escuchar el refinado pero sobrio rugir del motor. La economía de combustible está entre 18 y 27 millas por galón, lo que es más que adecuado para un sedán de este tamaño y con tal potencia.

La caja automática de ocho velocidades es rápida y percibe transparentemente los cambios en la posición del pie. La caja es tan refinada que uno ni se da cuenta de que tiene tantas velocidades. El modo de cambios semimanual trabaja con gran eficiencia, y nos permite controlar mejor el motor si así lo deseamos.