(Foto: Ford)
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SVT, la sigla en inglés de Equipo de Vehículos Especiales, es un departamento interno de Ford que se dedica desde hace tiempo al desarrollo de productos de alto desempeño, el más reciente de los cuales es el Shelby GT500 del 2010, que llega a los concesionarios derrochando potencia. De hecho, el Ford Shelby GT500 que tuvimos oportunidad de conducir en las carreteras entre San Francisco y el valle del Napa, es el Mustang modificado de fábrica más potente jamás producido por SVT. Es el resultado de la cooperación de muchos años entre Ford y Shelby Automobiles, y lleva además la denominación KR, que significa Rey del Camino. En el diseño le incorporaron detalles del legendario Shelby Cobra original de los años 60, que quedaron evidentes en las dos versiones, cupé y convertible.

De cualquier manera, el propósito de Ford con este vehículo va mucho más allá del derroche de potencia y desempeño, que corren por cuenta del motor V-8, con admisión supercargada de refrigeración interna, doble árbol de levas en el cabezote, que entrega 540 caballos de potencia a &,200 rpm, y 510 libras por pie cuadrado de torsión a 4,500 rpm. La raya roja del tacómetro está fijada en 6,250 rpm y el capó de aluminio del Shelby, que le imprime su poderosa apariencia, contribuye a enfrentar el motor a través del extractor de aire. La transmisión manual de seis velocidades, con doble embrague, recibió mejoras significativas, que se reflejan en una mejor conducción y en niveles de ruido y vibración mucho más bajos. Los discos son más grandes que en el modelo que reemplaza, y son fabricados en cobre y fibra de vidrio, que los hacen más robustos.