(Foto: Lincoln)
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El extraordinario motor del Lincoln MKZ viene acoplado a una transmisión automática de 6 velocidades con selector de marchas SelectShift y tracción permanente en las 4 ruedas. En materia de sofisticación nada deja de desear desde el momento mismo en que se entra al habitáculo, porque basta con llevar la llave consigo para que la puerta abra con solo oprimir cualquiera de las teclas en el tradicional tablero digital de Ford. Ya dentro, el motor se enciendo oprimiendo el botón, y es ahí cuando comienza a hacer gala este Lincoln de sus bajísimos niveles de ruido y vibración. Para lograrlos, Lincoln se preocupó por una serie de factores: parabrisas laminado, puesto a prueba incesantemente en el túnel de viento junto a los espejos laterales; el sellado de la tapa del motor; los cierres de las puertas; los aisladores acústicos de los pilares; un sinfín de detalles que se notan muy poco y hacen que el ruido se note aún mucho menos.

Los ingenieros de Lincoln pensaron en todo, porque hasta refrigerador han puesto en la consola del MKT, y no es un simple conservador de productos fríos, sino un refrigerador con su compresor propio que puede enfriar hasta 7 latas de 12 onzas o cuatro botellas de medio litro. La comodidad tanto del conductor como de todos los pasajeros ha sido una prioridad para Lincoln y es así como aun la tercera fila de asientos, que es estándar, ofrece amplitud a todo dar, incluso para adultos de tamaño razonable. También cabe destacar los dos techos de cristal que iluminan grandiosamente la cabina, uno más grande sobre las dos primeras filas y el otro sobre la tercera.