El nuevo Chevrolet Volt 2010 podría cambiar nuestra dependencia de la gasolina. En teoría sólo se tendría que llenar el tanque una vez al año. (Foto: GM)
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COLUMNA
Atravesamos épocas difíciles en la que compañías como AIG buscan rescates financieros por parte del gobierno. Pero no son sólo las firmas inmobiliarias las que necesitan esa salvación sino sobre todo el sector automotor, y especialmente GM. GM, Ford y Chrysler busca un préstamo financiero de 25.000 millones de dólares por parte del gobierno para evitar un desastre económico que no solo afectaría a sus compañías sino que empezaría a desencadenar el colapso de la economía estadounidense.
General Motors está en una situación agónica y pide ayuda o mejor dicho un grito de auxilio al gobierno estadounidense para evitar que dentro de unos meses desemboque en una quiebra total que resultaría en la pérdida de 2.950.000 empleos relacionados directa o indirectamente con GM. Con los trabajos perdidos, el gobierno dejaría de cobrar 24.700 millones de dólares en pagos de impuestos de sus ciudadanos, sin incluir la pérdida de 150.700 millones de dólares para la economía por los ingresos personales de los trabajadores. La quiebra de GM haría que la economía estadounidense colapsara completamente sumiendo al país en una depresión económica peor de la que vimos en 1929.
Muchos motivos han puesto a GM en esta situación pero el principal es que los compradores de autos no consideran que los productos GM que consisten en Chevrolet, Buick, Pontiac, GMC, Saturn, HUMMER, Saab y Cadillac estén entre los mejores productos disponibles en el mercado hoy en día. La percepción de los autos americanos desde hace tiempo está por el piso y hasta hoy vemos que los compradores siguen adquiriendo productos importados. Recientemente la revista automovilística Automotive News publicó una carta de un lector llamado Pat O’Brien que me pareció más que interesante en la que pide a GM que en vez de buscar un rescate financiero sugiera que el gobierno americano dé incentivos de $2,500 a cada comprador de autos americanos (GM, Chrysler o Ford).
Un incentivo económico para los compradores de autos americanos es una buena idea, pero GM también necesita su ayuda económica. El incentivo ayudaría a que los compradores apreciaran los productos increíbles creados por las compañías americanas. Por ejemplo el Chevrolet Malibu y el Ford Fusion son tremendos autos de cuatro pasajeros y mucho mejores que el Honda Accord o el Toyota Camry, pero éste es un territorio en el que Honda y Toyota acaparan los ojos del público y es muy difícil cambiar esa impresión.
Esperamos que el gobierno ayude a la industria automotriz americana en su rescate financiero y podamos evitar un desastre económico. GM está a punto de cambiar el mundo con la introducción del Chevrolet Volt, un auto eléctrico híbrido que en teoría solo consumiría un galón de gasolina al año y que podría cambiar nuestra dependencia de combustibles un ciento por ciento; sería una lástima no poder ver ese día siendo que todo se puede salvar con la ayuda del gobierno.
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Atravesamos épocas difíciles en la que compañías como AIG buscan rescates financieros por parte del gobierno. Pero no son sólo las firmas inmobiliarias las que necesitan esa salvación sino sobre todo el sector automotor, y especialmente GM. GM, Ford y Chrysler busca un préstamo financiero de 25.000 millones de dólares por parte del gobierno para evitar un desastre económico que no solo afectaría a sus compañías sino que empezaría a desencadenar el colapso de la economía estadounidense.
General Motors está en una situación agónica y pide ayuda o mejor dicho un grito de auxilio al gobierno estadounidense para evitar que dentro de unos meses desemboque en una quiebra total que resultaría en la pérdida de 2.950.000 empleos relacionados directa o indirectamente con GM. Con los trabajos perdidos, el gobierno dejaría de cobrar 24.700 millones de dólares en pagos de impuestos de sus ciudadanos, sin incluir la pérdida de 150.700 millones de dólares para la economía por los ingresos personales de los trabajadores. La quiebra de GM haría que la economía estadounidense colapsara completamente sumiendo al país en una depresión económica peor de la que vimos en 1929.
Muchos motivos han puesto a GM en esta situación pero el principal es que los compradores de autos no consideran que los productos GM que consisten en Chevrolet, Buick, Pontiac, GMC, Saturn, HUMMER, Saab y Cadillac estén entre los mejores productos disponibles en el mercado hoy en día. La percepción de los autos americanos desde hace tiempo está por el piso y hasta hoy vemos que los compradores siguen adquiriendo productos importados. Recientemente la revista automovilística Automotive News publicó una carta de un lector llamado Pat O’Brien que me pareció más que interesante en la que pide a GM que en vez de buscar un rescate financiero sugiera que el gobierno americano dé incentivos de $2,500 a cada comprador de autos americanos (GM, Chrysler o Ford).