¡Cómo cambian los tiempos! Hasta hace apenas cinco años, a los amantes del mítico Mitsubishi Lancer Evolution no les quedaba más remedio que conformarse con soñar con su auto favorito. Debido a que Mitsubishi no lo comercializaba en Estados Unidos, durante largos años la única manera de disfrutar de este admirado carro de rally adaptado a la calle era verlo en revistas, afiches, programas automotores por cable o satélite, vídeos de Internet o simplemente imaginar guiarlo en alguna pista de calibre mundial en videojuegos como Gran Turismo.
Otros manifestaban su idolatría instalando en sus humildes Mitsubishi Mirage todos los accesorios propios del “Evo” como spoilers, faldas laterales, parrillas, luces traseras y parachoques.
La fantasía se convirtió en realidad cuando en el 2003 y como un modelo del “cero cuatro” hizo su entrada triunfal al mercado estadounidense el Lancer Evolution VIII. Dada la gran expectativa que había suscitado el modelo, su llegada causó revuelo entre los entusiastas, no sólo de los Evolutions, sino de todo tipo de auto deportivo. En las dos ocasiones que probé el Evo VIII constantemente se me acercaron en la calle personas que indagaban por el auto. Regresar al estacionamiento para encontrar gente con la nariz pegada a los cristales fue cosa común. Por cualquier carretera, ante el paso del compacto monstruo japonés, las cabezas giraban, los dedos señalaban y las quijadas se caían.
Ya han pasado cinco años y el interés por el Evo no ha menguado. Y con la reciente llegada de la nueva versión rediseñada, llamada ahora Evolution X, esa atracción ha crecido más.
Esta nueva edición es mucho más llamativa que la anterior pues parte de un carro
superior. Como mencionamos recientemente, la nueva generación del Lancer regular es marcadamente más atractiva que la que le precede. Por tanto, si Mitsubishi comenzó con el Lancer de mejor apariencia en su historia y le añadió todos los terroríficos encantos de un “Evo”, pues obtiene como resultado el más impactante de todos los Evolutions.
Históricamente, la sustancia del Evo ha sido su potencia y manejo prodigioso. Gracias a su sistema All Wheel Drive (AWD) y la extrema rigidez de su suspensión, el carro provee una envidiable adhesividad en las curvas. Todos estos elementos permiten un manejo que no sólo es divertido, sino más bien adictivo. Éste es el tipo de carro con el que uno frecuentemente se encuentra tomando la ruta más larga hacia su destino. Esto fue precisamente lo que me ocurrió cuando probé el Evo VIII y más recientemente con el X. Muy especialmente acá en Puerto Rico donde las distancias que uno recorre a diario son bastante cortas. O sea, me apesadumbraba llegar a los sitios. Es por eso que un sábado me fui hacia el oeste de la Isla en un largo paseo que me permitió curar mi adicción al Evolution.
Dada su potencia, el Evo es un auto con el que uno muy fácilmente se puede meter en aprietos con la ley, pero el carro mismo ayuda a uno a zafarse de los problemas. Resulta que mientras iba por la ciudad norteña de Arecibo, una patrulla me detuvo. En una zona de 65 mph iba a más de 80. Les juro que no es una excusa barata, pero de verdad no me di cuenta que iba a esa velocidad. Y es que la estabilidad del Evolution es tal que uno no se percata de que va tan rápido. Bueno, pues el radar de la patrulla sí se dio cuenta y el oficial me detuvo. El diálogo fue más o menos así:
-Buenos días, caballero. Lo detengo por ir a exceso de velocidad.
-Buenos días, oficial –le contesté–. Le pido disculpas pues el carro no es mío, no estoy acostumbrado a él y no me di cuenta de que iba rápido.
-¿Éste es el Evolution nuevo?
-Sí.
-Déjame ver el motor.
Gente, tan pronto me dijo que deseaba ver el motor y comenzó a tutearme, supe instantáneamente que me daría una oportunidad. Al abrir el capó me preguntó sobre las especificaciones y le expliqué que es un motor totalmente nuevo, aunque con las mismas especificaciones del anterior: all wheel drive, cuatro cilindros turbo con intercooler, 2.0 litros, pero con un aumento en potencia a 291 caballos.
Caminó alrededor del auto varias veces mirándolo de todos los ángulos.
-¡Está tremendo! Mucho gusto y sigue con cuidado. Observa el límite que es de 65 hasta la carretera número dos. Allá es más bajo– me dijo.
Nos despedimos y me fui agradecido de haberme economizado $185 más varios puntos en mi licencia.
No recuerdo si le hablé de la transmisión, pero es manual de cinco velocidades. Tampoco recuerdo si me preguntó acerca del consumo de gasolina, pero estoy seguro de que ustedes se lo estarán preguntando. Pues no es muy bueno. Es de 16 millas por galón en la ciudad y de 22 en la carretera.
Son dos los modelos del Evolution X: el GSR (el que probamos) y el MR (que pronto probaremos). Básicamente, lo que los diferencia es el contenido de accesorios. Por ejemplo, ambos tienen rines de 18 pulgadas, pero los del GSR son de la marca Enkei mientras que los del MR son BBS.
En cuanto a suspensión, el MR se lleva la mejor parte pues lleva amortiguadores Bilstein acompañados de resortes Eibach. También, en lugar de la caja manual de cinco velocidades del GSR, tiene una Sportronic de doble embrague cuyas velocidades se cambian desde el timón.
El equipo en común en ambos modelos incluye el gigantesco spoiler de aluminio en la parte trasera, butacas Recaro, frenos Brembo de disco antibloqueo en las cuatro ruedas, llantas Yokohama, sistema de llave inteligente con ignición por botón y equipo de audio Rockford Fosgate de 650 watts, ocho bocinas, un subwoofer, cambiador de seis discos compactos y conexión para iPod y otros reproductores portátiles de música.
Los precios son de $33,665 por el GSR y de $38,920 por el MR.
Ya pronto estaré probando el Evo MR y, cuando lo haga, procuraré hacerlo en el extremo opuesto de la Isla. Tan sólo esperemos que los policías de allá también sean admiradores del Evolution.
¡Cómo cambian los tiempos! Hasta hace apenas cinco años, a los amantes del mítico Mitsubishi Lancer Evolution no les quedaba más remedio que conformarse con soñar con su auto favorito. Debido a que Mitsubishi no lo comercializaba en Estados Unidos, durante largos años la única manera de disfrutar de este admirado carro de rally adaptado a la calle era verlo en revistas, afiches, programas automotores por cable o satélite, vídeos de Internet o simplemente imaginar guiarlo en alguna pista de calibre mundial en videojuegos como Gran Turismo.
Otros manifestaban su idolatría instalando en sus humildes Mitsubishi Mirage todos los accesorios propios del “Evo” como spoilers, faldas laterales, parrillas, luces traseras y parachoques.
La fantasía se convirtió en realidad cuando en el 2003 y como un modelo del “cero cuatro” hizo su entrada triunfal al mercado estadounidense el Lancer Evolution VIII. Dada la gran expectativa que había suscitado el modelo, su llegada causó revuelo entre los entusiastas, no sólo de los Evolutions, sino de todo tipo de auto deportivo. En las dos ocasiones que probé el Evo VIII constantemente se me acercaron en la calle personas que indagaban por el auto. Regresar al estacionamiento para encontrar gente con la nariz pegada a los cristales fue cosa común. Por cualquier carretera, ante el paso del compacto monstruo japonés, las cabezas giraban, los dedos señalaban y las quijadas se caían.
Ya han pasado cinco años y el interés por el Evo no ha menguado. Y con la reciente llegada de la nueva versión rediseñada, llamada ahora Evolution X, esa atracción ha crecido más.
Esta nueva edición es mucho más llamativa que la anterior pues parte de un carro
superior. Como mencionamos recientemente, la nueva generación del Lancer regular es marcadamente más atractiva que la que le precede. Por tanto, si Mitsubishi comenzó con el Lancer de mejor apariencia en su historia y le añadió todos los terroríficos encantos de un “Evo”, pues obtiene como resultado el más impactante de todos los Evolutions.