(Foto: Camilo Alfaro)
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No olvides probar diferentes marcas y modelos antes de decidirte por uno, a menos que ya hayas tomado la decisión de antemano y estés 100% seguro de qué auto quieres comprar. Es interesante comparar autos similares, sentarse detrás del volante, sentir la textura de los materiales, acelerar, frenar, retroceder, escuchar la calidad del estéreo, en fin, saber realmente lo que estamos comprando.

Paso número cuatro: negocia el mejor precio

El precio justo de un auto se puede calcular de muchas maneras, pero como referencia, obtén el precio de lista del fabricante, consigue en el Internet el precio promedio a nivel nacional, y compara los precios que te han dado tus concesionarios locales.

Estar informado del precio justo por el auto que queremos es una herramienta invalorable.

Un ejemplo: hace apenas unas semanas  un amigo quería comprar un Toyota Yaris, el modelo más básico, pero con transmisión automática. En nuestra área hay dos concesionarios de Toyota. Mi amigo averiguó en Internet que el precio debía estar por los $13,000. Intercambió varios correos electrónicos con un concesionario que le prometió uno por ese precio. Al llegar al concesionario resultó que el vendedor se refería al precio base, pero que todos los autos en inventario tenían un paquete opcional de fábrica que costaba $2,299, más $775 por gastos de envío y preparación. Así, todos los modelos en inventario costaban más de $16,000, antes de impuestos. Además el vendedor era agresivo y no lo quería dejar ir. Mi amigo reaccionó con prudencia y se fue de ese concesionario. Consiguió otro concesionario que tenía un Yaris básico con transmisión automática, pero con un precio alrededor de los $14,000. Mi amigo sabía que el precio justo era unos $13,000, y con un poco de negociación finalmente compró el auto que quería al precio que quería.