Lo mismo se aplica al pasarse las señales de alto y acelerar cuando el semáforo está en amarillo. O negarse a ceder el paso a un automóvil o peatón. Y acéptelo: ¡nunca podrá hacer que los adolescentes utilicen los cinturones de seguridad si usted no se abrocha el suyo!

Tal vez usted pueda ganar contra las probabilidades a pesar de que usted ignora las buenas costumbres para conducir, pero ni su hijo ni su hija tienen la experiencia o el criterio suyo. Ignorar las reglas de conducir con precaución nunca es una conducta aceptable. No hable por hablar, dé el ejemplo.

PARTICIPAR

Los cursos de educación para conductores centran la atención en habilidades y conocimientos específicos para conducir, pero los mismos no son un sustituto para la madurez ni la experiencia.

Usted puede darle a su joven conductor el beneficio de las dos cosas si usted se comunica y sigue participando en el proceso de aprendizaje. Evite dar sermones. Esté atento a las oportunidades para debatir. Formule preguntas para estimular el autodescubrimiento y escuche las respuestas de él o ella.

Hable acerca de lo que está sucediendo en el curso de entrenamiento para el conductor. Revise el material de texto con su alumno para reforzar los conocimientos y para refrescar su memoria. La participación demuestra que usted se preocupa de lo que él o ella están aprendiendo y usted lo toma en serio. Utilice cada oportunidad, incluyendo los viajes en el vehículo familiar para reforzar los conocimientos.

Luego de que su joven conductor haya obtenido el permiso de aprendiz, salga a practicar en el vehículo con frecuencia. Si usted es paciente y presta atención, su hijo adolescente adquirirá experiencia y confianza, formulará preguntas y aprenderá de los errores bajo su supervisión. Siga con las prácticas de conducción supervisadas en todos los tipos de climas y condiciones de tránsito.