Con todo ese hielo y nieve en las calles, manejar con seguridad en invierno es casi un arte. El secreto está en manejar con precaución, acelerar y frenar con suavidad, y hacer cambios de dirección controlados.

Clara visión

La visibilidad es uno de los factores más problemáticos del invierno, empezando por tener que salir con tiempo de la casa para preparar el auto.

Antes de empezar a manejar:

-Limpia bien todos los vidrios del auto, tanto por dentro como por fuera.

-Asegúrate de que los espejos retrovisores externos estén desempañados y limpios, especialmente si tu auto no tiene espejos con calefacción integrada. Menos mal que casi todos los autos modernos tienen un filamento eléctrico calentador para desempañar el vidrio trasero.

-Revisa que los limpiaparabrisas no tengan hielo acumulado y límpialos si es necesario. Cambia los limpiaparabrisas periódicamente.

-Revisa los faros delanteros y traseros.

-Remueve la nieve y hielo de la entrada de aire de la calefacción, que generalmente se encuentra al pie del parabrisas.

-Algo que ayuda mucho en todo este proceso es encender el auto con la calefacción por un rato antes de empezar a manejar, para dar tiempo a los vidrios a acostumbrarse a la temperatura más alta de adentro.

-No conduzcas el auto con la calefacción en modo de recirculación de aire, ya que así se acumula más humedad dentro de la cabina, empañando más los vidrios. Ajusta la calefacción para que siempre entre aire fresco.

-Mantén tus neumáticos en buenas condiciones, bien inflados, y no manejes con neumáticos muy gastados que no tengan casi dibujo.

-Asegúrate de tener instalados neumáticos aptos para el clima donde manejas. En muchos lugares del Norte es necesario instalar neumáticos de invierno, los cuales tienen un dibujo más profundo, y en climas extremos hacen falta neumáticos con tachuelas, o cadenas externas.