(Foto: GM)
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La aceleración del Red Line es de cero a 60 millas por hora en aproximadamente 6 segundos. En manejo diario relajado, la reacción del motor es un poco lenta, en parte por el retraso del turbo, y requiere de un período de aprendizaje para dominar bien las revoluciones del motor. La economía de combustible está entre 19 y 25 millas por galón.

Amenidades

El interior es relativamente cómodo y con espacio holgado para los ocupantes. Es fácil conseguir una buena posición de manejo, no obstante lo cual me parece que los asientos son duros y necesitan un poco más de relleno. La dirección es súper directa, y crea la sensación de que estamos manejando un go-kart. La versión Red Line tiene amortiguadores más duros, pero es aún suave en general, a menos que encontremos pavimento muy irregular.

El tablero de instrumentos es simple, con relojes fáciles de leer y controles al alcance del conductor. El equipo de sonido opcional Monsoon tiene siete altoparlantes e incluye radio satelital y cambiador de CD. La calidad de sonido es admirable, y la cabina es suficientemente silenciosa a velocidades de autopista como para disfrutar de la música o mantener conversaciones sin tener que gritar.

En cuanto a seguridad, el Sky incluye frenos antibloqueo, control de estabilidad y asistencia de accidentes con el sistema OnStar.

Uno de los puntos negativos de cualquier convertible —pero espacialmente del Sky— es la capacidad del maletero, que es de sólo 5.4 pies cúbicos con el techo arriba, y casi nada con el techo abajo. Además, el maletero tiene un bulto en todo el medio, dejando sólo los angostos costados para llevar objetos. Por ejemplo, en promedio, sólo pude llevar cuatro bolsas de compras de tamaño regular cuando fui al mercado.